Laisy Pérez Rodríguez
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En la línea se producen al unísono tres sabores; para el Coppelia de la ciudad cubana de Cienfuegos deben mantener al menos cinco diariamente, pero pueden hacer ocho, aseguran. Sin embargo, lograrlo en una industria con más de 40 años, es una proeza cotidiana.
Luchar contra la obsolescencia tecnológica, es el día a día de innovadores como Abdiel Villazón, un tornero sin el cual la planta no funcionaría
“¿ Sin él?…Sin él la planta estuviera parada hace unos cuantos años”, afirma Yuri Díaz, Director de la Unidad Empresarial de Base Planta de helados, de la Empresa Lácteos Escambray.
“Sin mi realmente no, corrige el tornero- , sin el apoyo del taller de maquinado, de soldadores, de torneros, eléctricos, un conjunto de trabajadores que a la larga influimos”
“¿Un ejemplo?: en la fábrica de helados el trabajo de las bombas que llevan la mezcla hacia el congelador y las que envían el helado a la línea de envasado. Llevaban una piezas llamadas “estrellas” para el sellado, que hace décadas venían de acero inoxidable un material muy duro y que producía mucho desgaste; entonces probé a tornearlas con teflón, que demostró ser más compatible con los productos químicos que se usan en la fábrica y pos supuesto un material sanitario”.
Ingenio que ha logrado la estabilidad de la línea, como otros que han rescatado la máquina incorporadora de frutas, el sistema de ventilación y hasta el flujo de la limpieza, idea del Jefe de Turno, Jesús Villalobos, fundador de la industria.
“Todos los líquidos entran por dos tubos al sistema, explica, y retornan por uno; tanto el agua caliente, como la sosa, el ácido fosfórico y eso no se vierte ni al sistema fluvial ni al ambiente, se recircula, y ahorramos mucho; en esos consiste mi idea”.
Según Mercedes Hernández, obrera de la línea de envasado, atrás quedaron la falta de materia prima, mala planificación, que durante los años 2012 y 2013 afectaron producción y salarios.
“Anteriormente había muchas interrupciones, los fines de año, nos pasábamos diciembre en parada; pero llevamos dos años con producciones estables. El salario nos ha aumentado con el sistema de destajo, al hacer más producciones y tener garantizadas las materias primeas, aumentamos salimos entre 600 y 700 pesos, antes era doscientos y pico o trescientos, rara vez cogíamos un estímulo”.
Aseguramiento en materias primas, mejores condiciones de trabajo en los añejos salones, permiten que crezcan motivación y productividad.
“El plan de este año son 2 millones 50 mil galones de helado, que distribuimos a las provincias centrales de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, incluyendo nuestra provincia, anuncia Yuri Díaz, el director de la planta. Las fábricas de Ciudad de La Habana y Camagüey tienen fallas y tenemos que mandarles 36 mil a la capital y de 6 mil a 7 mil galones a Camagüey, semanales”.
De manera que la planta de helados Escambray inscribirá nuevamente este año una cifra récord, luego de los años mozos de la industria creada en 1975, y que a pesar de su obsolescencia tecnológica se precia de hacer uno de los helados de mayor calidad del país.
