Laisy Pérez Rodríguez
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Cumanayagua es un pueblo donde la vida cultural de sus pobladores y el talento artístico local va cada vez en ascenso, cuestiones muy favorables que nos sitúan en un lugar de honor en el país.
Pero desafortunadamente, existen dos caras de la misma moneda. El talento de nuestros profesionales es innegable, pero, ¿Los locales o sitios para sus presentaciones contarán con las condiciones y el estado constructivo para realizar espectáculos con calidad?
La respuesta la sabemos todos: No!!, pues el paso del tiempo y el poco cuidado de la población, sumados a la falta de mantenimiento, ha propiciado que la Casa de Cultura, el Cine, La Galería, el Museo y la Librería, posean un total desamparo constructivo.
Desde hace aproximadamente dos años se presentó el proyecto cultural 2014-2020, el cual abordaba interesantes cambios para el pueblo en el ámbito cultural, así como reparaciones de las instituciones en diferentes periodos.
Sin embargo, ya vamos pasando el 16 y no se observan mejoras en el tema, continuamos mirando como los años laceran los centros que en su época embellecían la ciudad y confortaban a la audiencia.
El museo, edificio más importante de la localidad, a pesar de las labores de reparación que se han realizado, continúa dormitando en el tiempo, la galería perdió su arte y el presupuesto asignado en determinado momento, la casa de cultura ya no tiene ningún encanto, su mobiliario va de mal en peor y el teatro muy depauperado, hoy es asilo de roedores, mientras que el cine ya dejó de proyectar películas para cuando sea necesario servir de carpa para los circos que visitan el territorio.
Verdaderamente es triste hablar de todas estas cosas cuando debieran realizarse acciones concretas para rescatar estos locales.
Los pobladores de Cumanayagua sienten orgullo de su prado, de su parque, de sus riquezas naturales y paisajísticas, pero el amor por los centros que fomentan la cultura también está presente, volvamos a retomar o mejor dicho liberar de las penumbras a las instituciones culturales que hoy se encuentran en la cuerda floja del abandono.
