¿La “tercera edad”, condena o privilegio?

Imagen 048Los recuerdos en la mente de Rafael galopan hacia los años 50, cuando decidió casarse con Yolanda, la madre de sus tres hijos. Ya ella no está a su lado, la muerte los separó de forma repentina y desde entonces, las cosas no tienen el mismo sentido. Los hijos? Cada uno en su vida, su trabajo y su familia, él…. ha terminado en un sillón, solo, cabizbajo y triste.
Una mañana la Técnico en Servicio y Asistencia Social de su consejo, lo visitó acompañada de una doctora, que de forma muy agradable le aconsejó unirse al Club de Abuelos que ejercitaban todas las mañanas en un parque cercano a su casa, y así lo hizo, pues también la joven galeno le explicó que la mejor forma de evitar el Alzhéimer, es ejercitar el cuerpo y sobre todo la mente.
Le hablaron de los esfuerzos que el estado revolucionario dedica a los pensionados, los que en el 2016 sobrepasarán el millón 600 mil personas, cantidad que irá acrecentándose, debido al galopante envejecimiento poblacional.
Hoy a  Rafael, el amanecer lo sorprende en espera de su profesora de Taichí, junto a otros que como él, ya no le encontraban sentido a la vida. Ahora es uno de los 40 integrantes de la Casa de Abuelos y participa en todas las actividades que cada semana realizan en una sana y reconfortante familia.
Junto a los más de 20, que conviven en el centro asistencial de Barajagua, sostienen encuentros o comparten excursiones. Han visitado el Hogar de Ancianos y es cierto que allí casi llegan a 100 los abuelitos con diferentes padecimientos o discapacidades, pero la limpieza, el buen trato y el confort del lugar, es agradable para todos los que los visitan.
En centros como estos, las trabajadoras sociales planifican actividades con carácter intersectorial, junto a Cultura y el INDER, aunque también desarrollan debates con especialistas acerca de la necesidad de su rehabilitación, el manejo de la familia y el anciano, unido a otras de carácter docente. También reciben interconsultas médicas de geriatría, fisiatría, psicología y podología.
Después de remozadas las dos Casas de Abuelos y el Hogar de Ancianos de , aún trabajan en detalles importantes para los que allí cohabitan como la eliminación de barreras arquitectónicas, colocación de pasamanos en los paseos, mejorar las condiciones de las cocinas, baños y filtraciones en los techos.
Actualmente, todos los ancianos que se encuentra en dichas instituciones tienen realizados por su trabajador social el estudio socioeconómico y el convenio de pago para cuando sean certificados, iniciar el pago de los servicios, de acuerdo a las nuevas regulaciones.
Rafael junto a sus compañeros y compañeras de la Casa de Abuelos de Cumanayagua, disfruta del Programa de Atención al Adulto Mayor, cuyo propósito es elevar su calidad de vida, de lo cual se encarga el equipo multidisciplinario de geriatría, el cual cuenta con 91 círculos de longevos, en los que participan 3 793 ancianos en todo el municipio montañoso.
Cierto es que los ejercicios han hecho desaparecer los dolores en sus articulaciones , pero otros con determinadas discapacidades o postrados en su camas, reciben atención de los fisioterapeutas y recursos destinados a estas personas que en algunos casos viven solos, o con otro adulto mayor enfermo o encamado. En el municipio, ya suman 101, los atendidos de acuerdo a su padecimiento, o están integrados a la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI), la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC) o la Asociación Nacional de Limitados Físico Motores (ACLIFIM), por lo que al cierre de agosto, ya suman 320 los núcleos y 533 las personas beneficiadas.
Para Rafael sus años acumulados no constituyen un castigo de la madre natura, los disfruta y hace que su experiencia sea cada vez más útil, así se siente mejor, sonríe y sus ojos irradian orgullo cuando nos dice que este año en Cumanayagua, municipio pródigo en la asistencia social y la pública han dedicado cerca de 800 000 pesos en el bienestar de los ancianos, esparcidos en la zona urbana, Barajagua, Crespo , Crucecitas, Camilo Cienfuegos, Breñas, Arimao, La Sierrita, Cuatro Vientos y Las Moscas. Sabe que en estos lugares la atención a la familia ha llegado a 234 personas que precisan ayuda.
Por ello, cada mañana, espera la llegada del sol, que trae a su sonriente profesora de Taichí.

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