“Más productos a menores precios, pero…..”

campesino-productor-alimentos-cubaLas diferentes estrategias puestas en práctica desde inicios de año, a favor de la incentivación del campesinado cumanayagüense con el objetivo de lograr mayores rendimientos y que tributen a la Unidad Básica de Acopio local, ya vislumbran sus frutos, lo cual es evidente en la disponibilidad de los productos agropecuarios que están a la venta en mercados y placitas del territorio.
Si bien es cierto que los intermediarios continúan interfiriendo el avance estatal en este sentido, las acciones del Cuerpo de Inspección y Control perteneciente a la Delegación Municipal de la Agricultura, mantienen una férrea fiscalización del trasiego de los productos hacia otros municipios, la violación de los precios y de los contratos, aplicando las medidas correspondientes a cada caso, llegando al decomiso de la mercancía, la cual tiene como destinos fundamentales las dietas médicas especiales de quienes padecen enfermedades crónicas severas, las cuales ya rebasan las 60 en la localidad, el consumo social de las personas que conviven en las casas y hogares de ancianos, además de las embarazadas y niños que asisten  a los círculos infantiles,  las placitas y el Mercado Estatal Agropecuario.
Una de las medidas que más efectividad refiere es la creación de seis rutas con 16 puntos de recepción y venta, seis en el área montañosa y  tres en el Circuito Sur, a los cuales acuden los productores seguros de que los precios son más ventajosos, el pesaje es confiable pues usan sus propias pesas y el pago es en tiempo, sin contar que las formas productivas de la periferia entregan las  producciones a Acopio, con sus propios medios, por lo cual reciben  un pago adicional por  transportación.
La afluencia de las empresas agropecuarias, el Ejército Juvenil del Trabajo, (EJT), las mini industrias de CitriSur  y  la EGAME logran cada sábado,  en las ferias populares,  que el cumanayagüense abastezca su canasta familiar de productos de calidad y más baratos que en épocas anteriores, lo cual no oculta que aun los vendedores ambulantes especulan inescrupulosamente con  renglones deficitarios como el guagüí y la malanga, tan necesarios para los que en su casa tienen niños, ancianos  y enfermos.
En resumen, y después de un balance durante el año en curso, consideramos que son más los logros que los desaciertos. Los productos agropecuarios se han abaratado gracias al incremento de las producciones, la contrataciones son más objetivas y la comercialización se ha destrabado en muchos de sus eslabones que alejaban al campesino del interés social, pero ineludiblemente, debemos trabajar en arrancarle más a la tierra y únicamente de esa forma, el consumidor verá dispararse su poder adquisitivo.

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