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- Caballerosidad, ¿ realidad o utopía? - 03/11/2016
Sin temor a equivocarme puedo afirmar que en nuestro país ambos sexos tenemos idénticas oportunidades de relación personal. La mujer desde bien pequeña, puede ir a la escuela, expresar lo que piensa y ocupar cargos de dirección, ninguna profesión se nos está vetada.
La presencia de nosotras está en todos los sectores de la sociedad, sin embargo no estamos exentas de problemas, disyuntivas y preocupaciones al igual que el resto de nuestras iguales en el mundo. Aquí, en particular nos lacera el síndrome de la falta de cortesía y caballerosidad.
Algo que no debemos perder de vista es que aunque gocemos de igualdad de derechos, no implica que seamos iguales físicamente. Aun se nos ve como un ser humano frágil, sentimental y delicado. Eso para nosotras no constituye una pena, pero lo que sí lo es, es que muchas acciones de algunos hombres para con nosotras no son consecuentes con esa visión.
Y es que nos encontramos con no pocos hombres que empujan a las damas a la hora de subir en un transporte y después que logramos estar dentro nos podemos encontrar varios asientos ocupados por el llamado “sexo fuerte” mientras que las féminas se quedan apabulladas y estropeadas en el pasillo. Por si fuera poco, en ocasiones puedes estar atiborrada de bultos, llevar a un bebé en brazos o simplemente cargar la mochila de la escuela, mas, el hecho de que te ofrezcan un asiento o te alivien el peso de tu equipaje se ha desaparecido de las normas de cortesía.
No creo que esta situación que enfrentamos: la de la falta de caballerosidad, podemos apodarla: “paso del tiempo”. No. El tiempo no puede con las intenciones de las buenas personas o con el espíritu bien plantado, como decimos en el argot popular. Los cubanos no creemos en murallas, nos crecemos ante las carencias y en las situaciones más dramáticas es cuando mejor se nos aprecia la hermosura, como dice Silvio Rodríguez en una de sus canciones: “Quien lleva amor asume sus dolores y no lo para el sol ni su reverso ”
La caballerosidad, el tratar a los demás con respeto, el saber distinguir entre mujer, niño, anciano, un enfermo, un impedido físico, o un hombre pleno en todas sus capacidades, no está en el grado escolar, educacional de las personas, que en el caso de Cuba es bastante elevado para casi toda la población. Está, más bien, en la preparación cultural que posee cada ciudadano. Por eso soy de los que piensa que cualquier momento es idóneo para reorientar nuestras acciones en torno a la caballerosidad. ¿Tú qué crees?
En ocasiones se suele confundir el término igualdad o se malinterpreta, sobre todo cuando se refiere al hombre y la mujer. Es bueno aclarar que no somos débiles de carácter, ni de entereza, ni de convicciones y mucho menos de valores, aun nos caracteriza la delicadeza, entonces… ¿Por qué no ayudarnos con algún objeto pesado, darnos la mano para bajarnos de un auto o abrirnos la puerta de este? ¿Por qué no apartarnos en la acera para que el otro pase? ¿Por qué no decir: gracias, por favor, adelante, usted primero? ¿Por qué no darnos cuenta de que alguien más necesita de nosotros, de nuestra bondad, de nuestra caballerosidad?. Solo así la caballerosidad dejará de ser una utopía.
