Laisy Pérez Rodríguez
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Con tan solo 16 años de edad, Gustavo Carranza Mena, dejó la comodidad de su hogar, sus bienes y la familia para lanzarse al sueño de ver a la patria libre, o morir en su defensa.
En el camino de esta hazaña pudo conocer al joven Fidel Castro, momento que rememora con la firmeza de sus palabras.
“Tuve un contacto directo en 1960. Dio la casualidad que estábamos en el campo de tiro de Ciudad Libertad, probando unas armas con el capitán Orlando Pantoja, uno de los guerrilleros que cayó en Bolivia con el Che. En ese momento llegaron Fidel y Dorticós, con todas sus escoltas. Lo primero que le dijo a Pantoja fue:
– Yo no sabía que tú eras el tira tiro de Ciudad Libertad.
“Pantoja, con mucho respeto sonrió, porque además se conocían de la Sierra Maestra. Entonces le contestó que eran unas armas que tenían problemas. Al momento se interesó y comenzó a tirar alrededor de 50 metros. En realidad era un excelente tirador, porque además todos sus blancos eran perfectos”.
Tener tan cerca al líder de la revolución cubana representó algo inolvidable para él, no solo por lo gran estratega que era como militar, sino por el inmenso ser humano que siempre fue. Pero para su corazón, mal trecho por el paso de los años, fue un golpe duro la noticia del deceso del Comandante en Jefe, pero firme ante el llamado de la patria, este hombre de revolución afirma que continuará con paso firme para defender lo hasta hoy conquistado.
“Estábamos acostumbrados a verlo dando discursos, incluso lo vimos hace unos días conversando con el presidente de Vietnam y su desaparición física nos ha impactado grandemente. Y sí, es solamente física porque Fidel seguirá en cada cubano y todos tendremos que continuar trabajando en función de ese gran alegato que fue el Concepto de Revolución”
“No claudicaremos”. Refiere.
“La Revolución no caerá en manos inapropiadas”.
Y así será pues eternizan su legado hombres y mujeres que como él, continuarán haciendo de esta isla una tierra de principios solidarios, humanistas, patrióticos y sobre todo socialistas.
“Fidel es lo más grande. Hay que seguir su porque no murió, vive eternamente en el corazón de los cubanos, y del mundo entero, porque a él hasta sus enemigos lo respetan”
Hoy Carranza, mira las montañas donde tantas veces empuñó el fusil, donde bajo el indiscutible liderazgo del Comandante Fidel, gritó ¡Patria o Muerte!, pero sabe que no es un adiós definitivo, porque Fidel somos todos, ese mar de pueblo que le rinde tributo y honor a quien honor merece.
