Beatriz Díaz Ruiz
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Hablar de tecnología en esta época es casi un tema obligado, pues a pesar de que Cuba está todavía un poco rezagada en cuanto al Internet y redes sociales, los cubanos hemos buscado la forma de adaptarnos y consumir el máximo de información y entretenimiento que nos ofrecen estos medios digitales.
Todo lo que se ve y se escucha está contenido en las memorias flash, en ellas circula prácticamente toda la producción de música, películas y noticias que genera la industria cultural, fundamentalmente la norteamericana, y que los jóvenes de otras latitudes adquieren por Internet y los cubanos por el Paquete de la Información Semanal.
Esta nueva forma de las tecnologías de la información y las comunicaciones tuvo como antecedentes, el consumo informal de audiovisuales en la época de las cintas de video Betamax y VHS y se ha actualizado hasta llegar a la era del USB.
Por la diversidad de programas y espacios que contiene, la diversidad cultural que presenta a sus usuarios y la periodicidad con la que es actualizado el Paquete Semanal, ha devenido en una de las más populares y mejor estructuradas variantes nacionales para combatir la desconectividad, transformándose en un coloso con tantas opciones de consumo que termina por suplir, según el gusto de las personas, buena parte de las necesidades de esparcimiento de la mayoría.
Hablar de su surgimiento, de los contenidos que maneja, de su forma de distribución, legalidad y precios, que, como la mayoría de los productos, ha incrementado con los años, sería material suficiente para hablar durante horas.
Pero lo cierto es, que en el Paquete se encuentra el entretenimiento y el acceso a la información de forma rápida y en alta definición, además de que brinda al usuario la oportunidad de seleccionar los materiales que desea consumir y en qué momento hacerlo.
NO es de extrañar que sea el preferido en gran parte de los hogares, y una de las mayores ventanas hacia el mundo con que cuentan los jóvenes cubanos de hoy.
Aunque, es cierto también que las personas que se dedican a consumir única y exclusivamente el paquete están aislados de la sociedad, no conocen las informaciones del día a día ni las orientaciones que son transmitidas al pueblo con carácter urgente ante fenómenos naturales o de otra índole
Es por ello que ante esa píldora relajante que penetra en la sangre de los cubanos se impone elevar la calidad de los materiales que proyecte la televisión, que ahora dotada de ocho canales tras la digitalización, pudiera competir y rescatar audiencia frente a la lenta pero aplastante avalancha del paquete.
