Ante la necesidad de mano de obra permanente para la agricultura, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) organizó y creó el 3 de agosto de 1968 la Columna Juvenil del Centenario, integrada por Jóvenes que atendieron la zafra azucarera, la construcción de industrias y escuelas en el campo, en conjunto con los soldados de las Divisiones de Infantería.
En esta misma fecha pero del año 1973, quedó para la historia la imagen tomada en Camagüey, cuando el entonces Comandante de División Raúl Castro Ruz, intercambió gorra y sombrero de los representantes de la Columna Juvenil del Centenario y de las Divisiones de Infantería Permanentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), gesto simbólico con el que dejaba creado el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT): una fuerza única, capaz de incrementar la productividad.
Aunque en sus inicios la organización tuvo como principal escenario a las tierras agramontinas, muy pronto estos jóvenes se multiplicaron por todo el país, no solo con la fuerte convicción de defender el suelo patrio, sino también de proteger el medio ambiente, el uso racional de los recursos naturales y realizar actividades productivas de interés para el desarrollo económico-social del país.
Los integrantes del EJT han cortado millones de arrobas de caña, producido innumerables quintales de alimentos e intervenido en la construcción y reparación de las vías del ferrocarril, que si las unieran, atravesarían la Isla de un extremo a otro. Una importante tarea asignada al Ejército fue la incorporación de sus fuerzas al Plan Turquino, lo cual contribuyó al desarrollo económico, político, social y cultural de las zonas montañosas.
En todas estas acciones ha primado el espíritu de consagración de sus miembros para lograr resultados eficientes en el trabajo, manteniendo relaciones directas con los Organismos de la Administración Central del Estado.
El régimen intenso de trabajo, la organización, exigencia y disciplina que siempre ha caracterizado a dicha institución, han contribuido a forjar la voluntad, el carácter y las convicciones revolucionarias.
Hoy estos jóvenes ratifican el compromiso que realizaran a Raúl hace 44 años de ser una fuerza integral y productiva, preparada en todas las esferas y sobre todo de no fallarle jamás a la Revolución.
