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Cumanayagua continúa bajo presión en cuanto a la Campaña antivectorial que desde hace meses llevan a cabo los especialistas de higiene y epidemiología, y aunque estos meses de verano son proclives a un aumento de vectores, dígase mosquitos, lo cierto es que en el municipio se han vivido momentos tensos en cuanto al alto índice de focalidad y propagación a diferentes consejos.
Hay que decir que el trabajo de los operarios, directivos de salud, gobierno, comunales, acueductos, policía y diferentes organismos estatales, así como organizaciones de masa han tenido altas y bajas, y puedo afirmar que los mas abundantes han sido las últimos porque, me hago esta pregunta una y otra vez, ¿tantas personas especializadas y no logran controlar la pandemia de este insecto?
Lo cierto es que la indisciplina social también ha jugado un triste papel protagónico mediante la suciedad y falta de conciencia en cuanto a mantener la casa, el barrio, el consejo popular y por ende el municipio, lográndose, solamente la infestación de la familia, los vecinos y los conocidos, ¿Acaso no vemos que el peligro es únicamente para los nuestros?
Tanto esfuerzo desde el comienzo de la Revolución por alfabetizar al pueblo para ganar en entendimiento y comprender los fenómenos, las leyes, los peligros, tomar decisiones certeras y solo veo y constato que existe dejadez, despreocupación, frases como: “no, eso no me va a tocar”; “bah que lo limpie quien lo ensució”; “chapear ahí, ¡qué va! esa no es mi parte”.
A donde fueron a parar aquellos trabajos de limpieza en conjunto, tanto en el barrio como en el centro de labor, donde después de la faena a alguien se le ocurría: Vamos a darnos unos traguitos, se improvisaba una caldosa y la descarguita llegaba sin mucho acomodo, pero sabrosas eso sí.
Entiendo que los tiempos cambian, que la cotidianidad nos trae de la mano y corriendo, pero caballeros, la limpieza de donde vivimos no pasa de moda y es responsabilidad solo nuestra.
Como siempre digo, reflexionemos, no culpemos más a este o al otro, hagamos lo que nos corresponde y comuniquémonos, esa es la clave para que el mosquito no pueda volar.
