Pasaje de ira y vuelta

Transporte Local (1)En cuestiones referidas a las facilidades del y la disponibilidad de la botella, siempre me he considerado una persona bastante satisfecha. En mi época de estudiante universitaria, y aunque nunca me cobraron a mitad de precio como está estipulado, me montaba en cualquier cosa para poder llegar a mi casa temprano.
Cuando pase dos años en Santa Clara, me di cuenta de que había cambiado mi perspectiva en cuanto a la transportación, pues además de rapidez buscaba también comodidad.
A pesar de las deficiencias en nuestra economía y sobre todo en el transporte, que te hacen estar agradecidos solo porque el carro o guagua funcionan, la comodidad es un elemento de gran importancia en el momento de viajar, que no siempre encuentran todos los pasajeros.
En Cumanayagua, por ejemplo, la comodidad está totalmente infravalorada. Si lo analizamos con detenimiento, podemos percibir que por lo general siempre viajamos apretados y amontonados unos contra otros.
Los coches a veces montan hasta 15 personas, incluyendo al conductor, situación que te hace pensar que el caballo puede desfallecer en cualquier momento.
En los ómnibus de la terminal la incomodidad comienza desde la cola para pasar por la puerta de embarque y continúa dentro del vehículo. Si vas sentado, y tienes suerte, recibes incontables carterazos o mochilazos, si no, viajaras con una persona tirada literalmente encima de ti todo el trayecto. Si eres uno de los tantos que deben ir de pie, te encontrarás con un conductor que constantemente te dirá: “Caminen atrás”, cuando no hay más lugar, “el fondo está vacío”, cuando en realidad hay diez personas. Si a eso le agregamos el calor y la falta de ventilación,  puedes llegar a pensar que quizás sea mejor ir corriendo detrás de la guagua, porque así podrías tener al menos un poco de aire.
La situación se extiende a las camionetas de pasaje, donde incluso los asientos son incómodos, y los amables choferes recogen a tanto personal, que desde afuera no se sabe si transportan ganado o seres humanos.
Con las máquinas, llegas a pensar que por su precio pueden brindar mayor confort, pero no puedes estar más equivocado. La inventiva de los boteros ha sacado a luz nuevos tipos de almendrones, donde caben hasta diez personas. También en nuestro municipio se mueven otro tipo de taxis particulares con capacidad para 16 pasajeros SENTADOS más otros que pueden ir de pie, todos por el módico precio de 20 pesos de lunes a jueves, 25 o 30 los  fines de semana y 40 si hay fiesta o es feriado. Entonces
¿En qué medio de transporte de Cumanayagua puedes encontrar comodidad?
Las opciones están restringidas a los bicitaxis y a la guagua local. El primero porque te cobra lo mismo que una máquina con destino a la cabecera provincial, y la segunda porque la gente todavía no se acostumbra a usarla y aunque sea horario pico del día, viaja semivacía.
La infraestructura que soporta el transporte en nuestro país es obsoleta, y también debemos tener en cuenta que cada día los choferes y mecánicos estatales realizan grandes esfuerzos por mantener todas las rutas, sin fallar en los horarios. Sumemos a ese trabajo la calidad humana del personal que labora en los centros de transportación, así como la solidaridad y el respeto entre los pasajeros, y nuestra realidad podría cambiar drásticamente. Podríamos añadirle a nuestro pasaje de ida y vuelta, un poco de comodidad.

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