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El mes de Noviembre ha sido lleno de contradicciones políticas, mientras el pasado día primero Cuba era respaldada de forma contundente ante la ONU con las votaciones en contra del bloqueo que hace casi seis décadas mantienen las distintas administraciones de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas.
Pasados unos días, aparecen publicadas nuevas regulaciones que más que recrudecer, marcan un retroceso en el intento por normalizar las relaciones entre ambas naciones.
Así entra en vigor un paquete de medidas que limitan los viajes de sus ciudadanos a nuestro país y los negocios con algunas entidades nacionales que supuestamente están vinculadas al sector de la defensa, entre otras absurdas limitaciones.
Me pregunto si podemos apoyar mas allá de cualquier credo político semejantes decisiones que ponen barreras al contacto con los amigos, familiares, vecinos gente del pueblo, de la tierra común que solo quieren un abrazo, una visita, el contacto con lo que un día dejaron detrás pero que no olvidan.
Pero el turismo es una práctica normal en cualquier parte del mundo con la libertad de escoger los destinos que más les interesen por cualquier razón, y nuestro país parece el sitio prohibido para los ciudadanos estadounidenses.
Las medidas recién aprobadas llegan a extremos ridículos tales como la prohibición de comercializar marcas como Tropicola, Cachito, rones y hasta el servicio de Photo Service, tal vez piensan que esto puede dañar a algún visitante.
Lo que realmente lastima a las personas son los muros que separan, las prohibiciones que dividen y alejan a quienes solo buscan el reencuentro.
Son tiempos en los que en muchas partes las personas reniegan de sus raíces, el sueño americano es muy atrayente y se ciudadano de este país abre muchas puertas, eso es cierto, pero quienes decidimos vivir en esta isla seguimos orgullosos de seguir siendo cubanos por ciudadanía, residencia y convicción, solo queremos que esto sea respetado, aceptado y que tengamos la libertad de recibir a quienes desde donde vivan sienten que son de aquí, que pertenecen a esta tierra, que aunque estén lejos pueden tender un puente de comunicación con quienes vivimos aquí.
En este suelo coexistimos personas con diferencias políticas, religiosas, preferencias sexuales y todas las formas en que se puede enriquecer la vida humana, somos diferentes pero aun entre tanta diversidad sentimos que son mas las cosas que nos unen que las que nos separan y eso incluye sin distinción a todos los cubanos donde residan, porque nacer en este país es una condición y un lazo con la Patria que no entiende de leyes o resoluciones sino de que por las venas corre el rio, el paisaje, el barrio, los amigos, la casa de la infancia, la familia, los vínculos que no puede cortar ni siquiera el bloqueo, porque simplemente somos cubanos.
