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Así me dijo una vecina cuando le enseñe las fotos donde uno de los enormes pinos del restaurante Escambray, derribó parte de la instalación, específicamente el bar cafetería, dejándolo en un estado deplorable.
Al notar mi sorpresa, me contó que esos “ pinitos” -seis en total- fueron sembrados por ella y sus compañeros por iniciativa del comandante Félix Torres quien dirigía el Plan Especial Escambray en el año 1963, cuando decidieron convertir el entonces Comedor Popular, en un bello establecimiento confortable, con un magnifico servicio.- El nombre que hoy ostenta debe tener su origen en la tendencia de los años 60, en que la mayoría de las entidades inauguradas en la antigua provincia central de Las Villas, eran nombradas de la misma manera.
El caso es que mi vecina – quien insiste en permanecer en el anonimato- comenzó a trabajar de cajera con solo 20 años, bajo la administración de Manuel Piñeiro, Manolo, como todos le llaman. Allí continuó hasta su jubilación, impecable con su uniforme, cumplidora en el horario y presta a ofrecer la mejor de las atenciones al cliente.
El joven administrador Alexander Villar Villasuzo, me contó que los propios trabajadores de la unidad asumieron la remodelación del local pues los recursos fueron garantizados oportunamente por la Empresa Provincial de Alojamiento y Recreación a la cual pertenecen; pero el hecho de estar inmersos en las labores constructivas no les impide vender diariamente bebidas, cigarros, galletas, bocadillos y otros derivados en el otrora recibidor, además de mantener de martes a domingo el servicio de almuerzo y cena “ a la carta” en las más de 20 mesas del salón.
De los esfuerzos, dan fe el chef y el resto de los trabajadores, quienes se esmeran en mantener la calidad de las ofertas del menú, -como para chuparse los dedos- y lo afirmo como asidua cliente del lugar donde he disfrutado innumerables veladas en compañía de familiares y amigos.
Mi regocijo es genuino al recorrer lo que parecía no recuperarse jamás de la destrucción provocada por la caída del enorme árbol, derribado por la furia de los vientos del huracán Irma y al comprobar, que apenas faltan detalles como decoración y mobiliario para que la cafetería del Restaurante Escambray en Cumanayagua llene de colorido y nuevas ofertas el área del Boulevard.
Por ello y muchas razones que noté en su mirada, corrí a mostrarle a mi vecina las fotos actuales de la cafetería, justo al lado de los pinos ya enormes por el paso de los años, aquellos que ella sembró junto a sus compañeros, una soleada mañana de verano.
