Restauran Palacio Ferrer, emblemático inmueble de Cienfuegos

Cienfuegos-Palacio-Ferrer-restauraciónMás de mil visitantes nacionales y extranjeros llegan cada mes a presenciar, desde un místico y elegante balcón, situado en el emblemático Palacio Ferrer, las atracciones de una bahía, la creciente zona industrial y el diseño urbanístico que posee la ciudad de Cienfuegos.
Cuenta una pareja de españoles, que visitan por primera vez a la Perla del Sur, que nunca los deseos de besarse fueron tan notables, cuando arriba en la azotea, en el mirador de la ecléctica cúpula, el impulso los unió ante el panorama que observaban.
El eclepticismo y dimensiones del edificio, la cúpula mirador, los decorados de techos, paredes y pisos, las lozas sevillanas situadas desde la construcción del palacete en el pasillo de servicio y la vista de la ciudad y su zona industrial, son elementos que atrapan al público que confluye en el Parque Martí, donde está ubicado.
María Elena Lovio Álvarez, museóloga especialista de la institución, comentó que desde el 2014, el inmueble está sometido a un proceso de , con el fin de convertirlo en un Museo de Ambientes y Oficios, único de su tipo en Cuba.
Esta decisión se toma porque a partir de 1835, tuvo un auge muy importante en la trilogía azúcar-puerto-ferrocarril, y los habitantes de la villa, no solo se dedicaron a estas actividades económicas e industriales, también se producen excelentes obras de la arquitectura, la literatura, el teatro, por ejemplo, explicó.
Hoy los especialistas trabajan en la conformación de un guion museológico de las salas, para exponer elementos como los avances en la fundición, herrería y ebanistería de la sociedad cienfueguera de finales del siglo XIX y principios del XX.
Las obras de restauración del corresponden a las acciones constructivas del Plan de Desarrollo por el bicentenario de la otrora Villa Fernandina de Jagua que se cumplirá en abril de 2019.
El inmueble se construyó en 1892, aunque no alcanza su verdadero esplendor arquitectónico hasta que lo adquiere el comerciante catalán José Ferrer en 1905 y con la ayuda del destacado arquitecto Pablo Donato Carbonell, comienza el proceso de decoración de techos, pisos, balaustradas, balcones, voladizos y se construyen dos miradores, la cúpula y la pérgola.
Desde entonces se le reconoce popularmente como palacio, debido a la majestuosidad que imprime al Centro Histórico Urbano de la Cienfuegos, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en julio del 2005.

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