Esa llamada que tanto nos urge

Cumanayagua-ETECSA-telefonos-publicosAunque cada día se vuelve más fácil relacionarse y superar las barreras físicas y geográficas, mediante unos rápidos desplazamientos táctiles en el móvil o el tecleo de un saludo en las redes sociales, existen otras vías y formas para comunicarnos, sobre todo, si andamos escasos de saldo en el celular y ante una situación imprevista.

Quizá más relegada por el auge de las nuevas tecnologías, pero fundamental para aquellas personas que residen áreas de la montaña sin acceso telefónico y para a quienes hacen uso del servicio por no disponer de una línea fija en casa o de un dispositivo móvil, la telefonía pública sigue siendo una de las prestaciones primarias en la estructura telecomunicativa del país.

A pesar de su importancia, en el centro urbano de Cumanayagua, estas unidades son escasas y tienen tendencia a disminuir, hecho que se debe en gran parte al maltrato social que reciben estos equipos, un fenómeno que no es de reciente aparición.

El deterioro es tal, que encontrar un teléfono sano y operativo en nuestra ciudad se convierte en una obra casi monumental, incluso en las áreas donde más se requieren, como el Policlínico, la terminal de ómnibus y en la propia sede de la oficina territorial de .

Esta realidad, que ya de por sí es compleja, se agudiza con frecuente de vandalismo y hechos delictivos que sufren los escasos teléfonos públicos: cabinas destrozadas y llenas de grafitis, cables arrancados, introducción de objetos en las aperturas de devolución de monedas y tarjetas; acciones no solo se revierten en pérdidas significativas para la empresa, sino que también generan un malestar social en la población que necesita del servicio.

Los perjuicios en los aparatos, sin embargo, no son exclusiva responsabilidad de los sujetos inescrupulosos que dañan un bien público, sino también del desinterés de los trabajadores del sector, que no les da la atención y el mantenimiento requeridos para que estén en óptimas condiciones y así responder a las demandas de los clientes. Hecho al que se le suma la escasez de piezas de repuesto y el costo de mantener una tecnología, que en todo el mundo, se considera obsoleta.

Por eso es necesario hacer un llamado a la responsabilidad ciudadana y al sentido de cuidar un bien común, que puede hacer la diferencia en el momento de levantar el auricular y realizar esa llamada que tanto nos urge.

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