Otra forma de discriminación

– ¿Mi  mujer?  No trabaja, ella es ama de casa.

La frase la  golpeó  como una bofetada en pleno rostro, aunque  desde muy pequeña la  escuchó  muchas veces,  pues es  un hábito bien arraigado en nuestra  cotidianidad.

Considerar a las que permanecen en el hogar desde muy temprano hasta  bien avanzada la noche, sin apenas tener un minuto de sosiego como no trabajadoras, por el simple hecho de estar desvinculadas de un centro laboral, es una de las  maneras más sutiles de omitirlas  y minimizarlas;  y si tenemos  en cuenta cuánto se lucha hoy para  eliminar la violencia contra la Mujer y las Niñas en cualquiera de sus aristas, reflexionemos, porque  ésta  es una de ellas.

Sé que a Ud. podrá parecerle  mi mensaje  algo extremista, pero intercambie con una de ellas sobre sus quehaceres diarios y  seguramente,  escuchará: “Yo trabajo en mi hogar 24 horas diarias, soy madre, mujer, hija, soy el despertador, la cocinera, sirvo a todos en casa, soy niñera, enfermera, trabajadora manual, soy agente de seguridad, la consejera, hago mandados, lavo, plancho y limpio; No tengo vacaciones, ni recibo licencia de maternidad y si me enfermo debo continuar haciéndolo todo, tampoco  tengo  día franco;  trabajo día y noche,  hago guardia todo el tiempo y no recibo salario, ni estimulación.

Usemos la empatía a la hora de  juzgar el trabajo de la mujer  dentro de casa, reconozcamos siempre el  esfuerzo  y la consagración que desprenden, para que la familia marche unida, feliz  y se  desarrolle a plena capacidad. ¿Es muy importante  ofrecerle respeto y apoyo? ¡Pues ellas, también lo necesitan!

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