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El 28 de febrero de mil ochocientos setenta y seis, el General Máximo Gómez libra el combate conocido como del Cafetal González o Loma de El Jíbaro, durante la campaña invasora de Las Villas.
El único paso del río Arimao está bloqueado por los españoles, por lo que Máximo Gómez interna sus 300 mambises en el Cafetal González, a unos 30 kilómetros al suroeste de Santa Clara, y los enrumba por las faldas de la loma del Jíbaro.
Al salir del desfiladero divisan unos 500 jinetes enemigos.
Gómez envía al escuadrón de Loret de Mola a entablar combate y simular una retirada, para que la caballería comandada por Gabriel González cargue al machete.
Los peninsulares caen en la trampa y atacados por el flanco y por el frente, se refugian desconcertados en una pequeña meseta.
Gómez, en otro movimiento de engaño, deja una brecha en la falda de la loma.
Algunas secciones enemigas intentan escapar por allí y son masacradas.
Tras tres horas de combate, los cubanos se retiran al saber que un imponente refuerzo hispano viene en camino.
Los españoles tienen más de 100 bajas y dejan 30 fusiles, 50 caballos y gran cantidad de pertrechos en manos de los insurrectos, que solo lamentan la muerte de ocho patriotas.
Si lugar a dudas a 142 años del combate de Cafetal Gonzales, la acción constituye una página que demuestra la bravía del mambisado cubano en tierras bañadas por historia que las actuales y futuras generaciones tienen el deber de conocer.
