Infracciones que tienen que erradicarse

Con usted ha escuchado en más de una ocasión: “En la confianza está el peligro”, aunque me atrevo a asegurar que a la hora de practicar tan severa cuota de sabiduría popular, se nos escapan detalles y caemos en el descuido y de ahí en lamentaciones.
Si le cuento que en lo que va de año la cantidad de accidentes del tránsito  supera con creces la de años anteriores y que es la quinta causa de muertes en el país ¿qué me diría?
Quizás emita una muestra de asombro, o algún que otro comentario sobre los choferes y la falta de atención a las regulaciones y señales en la vía, tampoco faltará alguna que otra anécdota reciente, que en verdad, le eriza los pelos a cualquiera.
Nuestro municipio – pródigo en su diversa geografía- posee costas, montañas y por supuesto, todos los peligros que eso implica, además de contar con el tramo hacia la cabecera provincial, tristemente famoso por la cantidad de curvas en su trayectoria; pero no creo que esa sea la causa de mayor peso para la cantidad de familias enlutadas por accidentes en el territorio.
En faltan señalizaciones fuera y dentro del área urbana y cuando existen, algunos optan por hurtarlas con fines lucrativos,  existe  desatención al conducir, irresponsabilidad al entregarle motos y vehículos a menores o familiares sin permiso de conducción, trasgresión constante de la ley , animales sueltos en las carreteras, ingestión de bebidas alcohólicas, exceso de velocidad y uso de autos o equipos no aptos técnicamente para transitar o transportar personas; todas son razones que proliferan en el territorio y que deben, y con toda intención enfatizo, “tienen” que erradicarse.
Debemos prever las consecuencias de nuestros actos, si usted es directivo, controle a quien le entrega y quien conduce desde una bicicleta eléctrica hasta un equipo pesado; si es chofer, revise su vehículo antes de salir y cumpla estrictamente con la ley 109 y si solo transita por la vía a pie, hágalo con sumo cuidado.
Tanto los que conducen, como los peatones tenemos la responsabilidad de velar por la vida de los que dependen de nosotros y la propia, pues aunque cumplamos con lo establecido, la vía es un lugar propenso a encontrarse con quienes nada respetan o nada conocen. Y es entonces cuando ocurren lamentables accidentes.

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