Atención con Ternura

Desde muy pequeña pude percibir que la atención esmerada de un medico  hacia desaparecer el pavor que siente un niño o niña  ante situaciones como estas, pues de estas visitas se derivan  exámenes, pinchazos o tratamientos, en algunos casos dolorosos.

El hecho de considerar que sólo los hombres y los más  pequeños de la familia son propensos a sentir  aprensión ante un galeno o enfermera, es un gran  error, porque aunque  lo más avezados en el tema  aseguran que las mujeres poseemos anatómicamente más de un cuarenta por ciento de capacidad para  resistir el dolor, el temor  a la hora de ir a un centro de , asalta  el  ánimo de cualquier persona.

De ahí que siempre dedico toda mi atención a valorar  de qué manera tratan los especialistas, enfermeras y enfermeros, laboratoristas  y en general, todo el personal que en ellos labora a los pacientes que acuden cada día a ellos, pues de sus respuestas, estados de ánimo y atenciones, depende en gran medida el bienestar de quienes solicitan  ayuda profesional y qué decir de los dentistas.

Por suerte  y en honor a la verdad, son muy escasas las ocasiones en las que he presenciado el lado contrario de lo que “debe” ser un trabajador de la salud, incluido el personal que labora en las oficinas de información, auxiliares, choferes, jefes de turnos, almaceneros   y recepcionistas.

Debemos tener presente  que este es un sector que aunque trabajen en él, en cualquier momento pueden necesitar sus servicios y  el azar puede llevarlos adonde No  sean conocidos, por lo que admiro sinceramente a quienes tienen como  premisa  el afán de llevar la salud  a todo el que lo necesite, de la mejor manera, pues  sin dudas la excelencia en los servicios , comienza  con tranquilizar  al enfermo con una agradable sonrisa.

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