¡Con la triste verdad!

Hoy mi isla bella, a la que le han cantado y escrito tantos creadores se ensombrece ante el dolor compartido de quienes nos caracterizamos por el amor filial , ese que nada ni nadie nos ha podido quitar pese a la globalización de sentimientos.

Hoy lloramos si, con la triste verdad de que un pájaro de hierro, cargado de corazones nuestros y de otros continentes,  busco refugio en la tierra al caer, para dejar en cenizas, sueños, anhelos y enlutadas a familias enteras.

Hoy me resisto a creer, que el  viento sea el culpable, hoy hemos visto crecer a todo un pueblo apoyando, para atenuar la perdida multiplicada de tantos y tantos hijos que crecieron en tierra firme, pero que un alo de viento los precipito al infinito.

En ese vuelo viajaba el niño menor adoptado por sentimientos que solo los cubanos sabemos dar, su nombre   Dah,  en el lleva el amor de una cumanayagüense, que llora desde la tierra, para saberlo vivo en su memoria y en lo más hondo de su corazón.

Cuando un hijo parte se queda el jardín vacío, acompañado con la triste verdad, de verlo  volando en los sueños de quienes seguiremos esperando su regreso en cada uno de los vuelos de aves de hierro que surcan el cielo.

Fue una crónica dedicada a la  las victimas del fatídico y a una madre cumanayagüense, Maira García Santana que siente el dolor por la pérdida de un ser querido y que hoy vive esta triste verdad.

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