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En medio de gran expectativa, el destacado futbolista peruano Paolo Guerrero intentará este martes que la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) lo deje jugar en el Mundial de Rusia, pese a un castigo por supuesto dopaje.
En ese empeño, el capitán de la selección peruana será recibido por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cita a la que acudirá junto al presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Edwin Oviedo, quien gestionó la reunión tras críticas a la falta de apoyo de la FPF a Guerrero ante la sanción.
Guerrero viajó el domingo último, tras una jornada en la que recibió el apoyo de miles de hinchas que marcharon por las calles de Lima, junto a la familia del ídolo, para demandar que se le permita jugar en el máximo torneo de fútbol del planeta.
“Se ha presentado una esperanza, una oportunidad, que esta vez se pueda dar, y pueda ser liberado para jugar el Mundial. Es mi gran sueño y es lo que siempre he luchado para conseguirlo”, escribió el jugador en Internet antes de partir.
Según comentaristas de prensa, la única posibilidad sería que la FIFA congele hasta después del mundial la suspensión de ocho meses adicionales a seis meses ya cumplidos, que le aplicó el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), por rastros de metabolito de cocaína encontrados en su organismo en octubre de 2017 tras un partido ante Argentina.
El castigo fue dictaminado pese a que Guerrero probó que no consume drogas y solo bebió por accidente una infusión de coca que es una bebida inocua y tradicional en Perú, y a que en modo alguno lo ingerido le dio ventaja deportiva.
Ayer recibió además el generoso y simbólico apoyo de los capitanes de las selecciones de Dinamarca, Simon Kjaer; Francia, Hugo Lloris, y Australia, Mile Jedinak, rivales de Perú en la primera ronda del mundial ruso.
Los tres jugadores firmaron una carta de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) a la FIFA, que pide que se le permita jugar por su país en la Copa del Mundo.
La misiva destaca la trayectoria deportiva impecable de Guerrero y el hecho que nunca buscó “mejorar su actuación por la ingestión de la sustancia prohibida. Por tanto, es claro para todos que Paolo Guerrero no tenía la intención de engañar”.
Para FIFPro, además, deben cambiarse los reglamentos antidopaje para que no se castigue con igual dureza, como ocurre actualmente, a quien ingiere sustancias para obtener ventaja deportiva con trampa, a quien lo ha hecho por accidente.
