Maravilla de Madre

Toda madre debería llamarse maravilla, sentenció nuestro Apóstol José Martí, y cuanta vigencia tienen sus palabras.

Maravilla es el acto de dar a luz. Se hace la luz al escuchar el llanto del bebe. El bebé recibe el afecto y alimento de su progenitora.

La progenitora pierde el sueño, el apetito, y hasta parte de su vida para que el hijo pueda crecer

Crecer es un acto normal en el largo camino de la vida, la vida debe ser valorada cada minuto, cada hora y compartirla.

Compartir es una de las grandes acciones que dan nuestras madres.

Las madres multiplican tiempo y recursos para llenar cada espacio, cada momento de su familia.

Familia es el regalo que recibimos al llegar a este mundo.

El mundo es mejor cuando honra a sus padres, cuando vivimos en armonía y equilibrio con quienes conforman nuestro núcleo.

El núcleo es el centro sobre el que algo se levanta.

Se levanta la niña y se hace mujer para vivir la maternidad.

La maternidad es el don supremo de la mujer.

La mujer es madre sin saberlo, por naturaleza. La naturaleza hace perfecto el ciclo de la vida que nace cada instante.

Un instante es lo que entramos en el mundo, vamos a aprovecharlo para construir.

Construir, es hacer, crear con las manos.

Las manos son cálidas, fuertes, estrechan, levantan, se extienden, sostienen

Soso tienen como nadie las madres, esos seres especiales puestos en  este mundo para que ellas, como ningún otro, hagan posible el milagro de la vida a través del amor de dos.

Gracias maravilla de mujer, a quien llamamos mamá.

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