La historia en una caravana verdeolivo

Existen hechos que trascienden en el tiempo y la historia se encarga de perpetuarlos.

De esta forma el ocho de enero de 1959 entró a la historia como el día de la entrada del Comandante en Jefe y otros jóvenes rebeldes a La Habana en la caravana de la Libertad que desde el día dos de enero había salido desde Santiago de y recorrieron más de mil kilómetros para llegar a la capital del país.

Los que estuvieron presentes, afirmaron que aquel jueves hubo un intenso frío, sin embargo, abundó también la alegría para compartir, pues los barbudos traían desde la Sierra Maestra la libertad al pueblo, que la abrazó e hizo suya para siempre.

Todos querían ver a Fidel y a los combatientes que habían dado la libertad a Cuba. Los recibían enarbolando banderas cubanas y del 26 de Julio, lanzando flores sobre los tanques, jeeps y camiones, y gritando sin cesar el nombre del líder de aquella gesta.

Fidel llegó a Columbia pasadas las ocho de la noche. Casi tres cuartos de hora le llevó trasladarse hasta la tribuna, pues el pueblo se le encimaba, y se dificultó por eso el avance. Al llegar a la tribuna, saludó al presidente provisional Manuel Urrutia y a los miembros de su gabinete.

Las notas del Himno Nacional dieron la apertura al acto, en el que hicieron uso de la palabra Juan Nuiry, dirigente de la FEU y Luis Orlando Rodríguez, uno de los fundadores de Radio Rebelde. El último en hablar fue Fidel, en su discurso pronunció históricas palabras:

“…este es un momento decisivo de nuestra historia. La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo será más difícil. Decir la es el primer deber de todo revolucionario, engañar al pueblo despertándole engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias y estimo que hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”.

Aquel día sucedieron dos hechos muy recordados por los cubanos: mientras el líder de la revolución hablaba una paloma se posó en su hombro, símbolo que se ha asociado a la pureza, la libertad o la paz y luego ante la ovación del pueblo, el Comandante en Jefe se volteó y dijo: ¿Voy bien, Camilo?

Razones para que la llegada de Fidel y los demás jóvenes rebeldes, el ocho de enero de 1959 se recuerde por siempre en lo más profundo de la memoria histórica de cada cubano.

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