Lo Malo se va bailando

La llegada del , sin duda, es también un acontecimiento para los cubanos que se refugian en sus casas o visitan a amigos y familiares. Y, claro, las calles y plazas también es un punto de reunión para festejarlo.

Para la cena es obligada el cerdo asado al carbón  o a la parrilla, pero muchos también prefieren comprar solo el pedazo de carne que se van a comer en familia. Y a la hora de degustarlo no falta la diversidad de gustos como para comer los pellejitos,  las orejas y no falta los que se disputan por la colita del cerdo. Pero también, muchas familias deciden comer en restaurantes y esperar la llegada del nuevo año en la calle.

Y como Cuba tiene sus creencias religiosas afrocubanas, los cubanos buscan una prenda de color rojo, para llamar a la buena suerte. O también echan un jarro o cubo  de agua para la calle para liberarse del viejo año.

El fin de año en Cuba tal vez no sea de los más coloridos, pero mantiene sus propias costumbres y , en medio de la auténtica familiaridad del pueblo cubano tan amable y bailador.

En Cuba, son muchas las costumbres y las tradiciones que tienen lugar al final de la jornada de 365 días de traslación de la Tierra alrededor del Sol.

Pasar bajo un balcón  o por las aceras el 31 de diciembre a las 12 de la noche es un alto riesgo pues puede terminar totalmente empapado y menos mal que desde hace algunos años los cubos de agua de ese instante lo son de agua limpia pues la tradición de antaño era limpiar toda la casa y esa agua, que suponía había recogido todos los males del año viejo, era la que se lanzaba al vacío; imaginemos pues, cuántos lacerados por esa costumbre fueron víctimas de ella y comenzaron sucios y mojados el año nuevo.

Había un augurio que decía que, si la persona tenía un viaje entre manos que no terminaba de cuajar, justo a las 12 de la noche del 31 de diciembre, salía con una maleta bien preparada y le daba una vuelta a la manzana, de seguro en el año entrante el viaje se cumpliría.

Reunirse en familia, visitar las casas de los vecinos a la hora cero para desear felicidades, forma parte de la costumbre cubana, al igual que la cena:  congrí, carne de cerdo asada, yuca y tostones, ese es el ingrediente principal, aunque algunos cambian de carne y consumen pollo o  pescado. La cerveza o el exquisito ron cubano están presentes en el acontecimiento, aunque pudieran acompañarlos vinos y otras  bebidas.

Nostalgias, esperanzas, buenos deseos para la familia y los amigos… el fin de año en Cuba es época de recuentos, análisis, pero sin ese espíritu hipercrítico que deja el mal sabor de los arrepentimientos. No, lo malo ya pasó, lo bueno se agradece y empieza otra carrera de 365 días por hacer algo mejor con la vida.

Es ese optimismo incomparable, lo que hace de las festividades cubanas, un mosaico de tradiciones. Aunque diferentes regiones de la Isla maticen las fiestas con sus propios colores, el propósito es el mismo: atraer buena suerte, nuevas oportunidades y dejar atrás los sinsabores del año que se fue.

Y termino este comentario porque mi cubo aún no lo he preparado, le echaré arroz, un poco de perfume, tal vez cascarilla, eso  me lo dijo la vecina y por si acaso lo haré,  porque lo malo se va bailando, lo lanzaré  más por tradición que por otra cosa, eso sí le pediré cuando lo haga  que  mi isla avance, que siga mostrando al mundo el corazón noble y humano de la familia cubana.

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