A 60 años del Triunfo: La industria cubana en constante revolución

Días antes de culminar 2018, el ministro de Energía y Minas de , Raúl García Barreiro, anunciaba por la televisión nacional que 17 mil 614 viviendas que no contaban con electricidad -localizadas fundamentalmente en zonas de difícil acceso- ya disponen de tan esencial servicio gracias a la instalación de paneles solares fotovoltaicos.

El objetivo de llevar “la luz” a casi la totalidad de los hogares cubanos se materializa -no sin constantes esfuerzos-, a 60 años de una Revolución que, al triunfar, había heredado dos millones 800 mil personas de las áreas rural y suburbana carentes de electricidad, como denunciara Fidel Castro en su alegato de autodefensa La Historia me Absolverá.

Criticaba entonces el líder revolucionario a un monopolio eléctrico que “extiende las líneas hasta el punto donde pueda percibir una utilidad satisfactoria, a partir de allí no le importa que las personas vivan en las tinieblas por el resto de sus días. El Estado se cruza de brazos y el pueblo sigue sin casas y sin luz”.

En 1959, habían instalados sólo 430 megawatts (MW) como capacidad de generación de electricidad, no existía un sistema eléctrico único y el país estaba electrificado al 56%. La mal llamada Compañía Cubana de Electricidad, una subsidiaria de la Electric Bond & Share Company, de los Estados Unidos -considerado el más poderoso monopolio de la energía eléctrica del planeta en ese entonces- realizó tres proyecciones de desarrollo del sistema, el último de 1957 a 1971.

La victoria de Enero de 1959 marcó un salto en el desarrollo energético de Cuba; se llevó a cabo, un año después, la nacionalización de la compañía de electricidad norteamericana, junto a otras empresas que poseían refinerías de petróleo, el monopolio de la telefonía, así como 36 de los mejores centrales azucareros del país.

Un ejemplo de cuánto dista aquella realidad hasta hoy es el incremento en 14 veces de los MW existentes al triunfo de la Revolución. Según datos divulgados, actualmente el país tiene instalados 5 mil 881MW, y dispone de un sistema único electrificado al ciento por ciento, con líneas que llegan hasta los lugares más intrincados de los campos y montañas cubanos.

El desarrollo de la industria eléctrica en Cuba se apoyó en un programa inversionista de construcción de varias termoeléctricas, lo que trajo consigo un salto en el incremento de las capacidades de generación y en la producción de energía.

Las centrales termoeléctricas que posee el país son:

  • Máximo Gómez/ Mariel
  • Antonio Guiteras/ Matanzas
  • Lidio Ramón Pérez/ Felton, Holguín
  • Carlos Manuel de Céspedes/ Cienfuegos
  • 10 de Octubre/ Nuevitas, Camagüey
  • Antonio Maceo (Renté)/ Santiago de Cuba
  • Santa Cruz del Norte/ La Habana
  • Otto Parellada (antigua Tallapiedra)/ La Habana

Tras el derrumbe del campo socialista en Europa, se agudiza la situación económica en nuestro país y se ve seriamente afectado el sector energético, lo que provoca un llamado a crear conciencia de ahorro de energía, y por ello se emiten diferentes programas electroenergéticos.

Se implementa entonces una estrategia para cubrir la demanda de energía eléctrica y compensar la escasez de combustible; surge el Programa de Ahorro de Electricidad en Cuba (PAEC), en el año 1997.

Hoy, aunque se mantiene el llamado al ahorro en el sector residencial, también se impulsa un estratégico programa de Desarrollo Perspectivo de las Fuentes Renovables y el Uso Eficiente de la Energía (FRE), aprobado en 2014, y mediante el cual se aspira a revertir la matriz energética de Cuba, dependiente de los combustibles fósiles importados para generar electricidad.

Abultadas cifras se han destinado a esta iniciativa; prueba de ello es que en el año que acaba de iniciar, al programa de las FRE se dedican 275 millones de pesos para la instalación de nuevos parques solares fotovoltaicos (56 funcionando hoy). Además, la biomasa cañera como fuente de energía es de las que más perspectivas presenta dentro del Programa que persigue alcanzar en 2030 un 24% de generación con FRE, por lo que se construyen tres bioeléctricas.

Pero la energía eléctrica tan sólo es una de las aristas del panorama industrial cubano y de las numerosas transformaciones emprendidas que buscaron, y aún se empeñan, en mejorar las capacidades instaladas ante la urgencia de sacar a flote a un sector decisivo para el despunte de la economía nacional; pues de él se desprenden el necesario aumento de los ingresos por concepto de exportaciones, y la satisfacción de demandas internas.

La actualidad de la industrialización en el país

Hoy más que nunca, la industria cubana debe desempeñar un papel crucial para el desarrollo de la nación; para ello, resulta impostergable una inyección de tecnologías a fin de superar la obsolescencia y alto consumo de portadores energéticos y materias primas; con ese fin se busca inversión extranjera en áreas clave.

Las debilidades de la estructura actual han sido reconocidas, es cierto que persiste ineficiencia, e incorrecta administración y planeación, pero es meritorio el hecho de que el sector cuenta con una fuerza de trabajo calificada, a la que también hay que cuidar.

En septiembre de 2012, mediante el Decreto Ley 299, se implementó la extinción de los Ministerios de la Industrias Ligera y Sideromecánica y, en paralelo, la creación nuevamente del Ministerio de Industrias (MINDUS), cuya misión principal es proponer, dirigir y controlar, la ejecución de las políticas y estrategias para el desarrollo industrial del país.

Sus actividades principales son:

  • Siderúrgica, mecánica
  • Textil, tenería, calzado y talabartería
  • Productoras de papel, cartón, cartulina y su conversión
  • Poligráfica
  • Fertilizantes, herbicidas y plaguicidas, gases industriales y medicinales
  • Transformadora de plástico, vidrio, jabonería, perfumería, pinturas y barnices, neumáticos
  • Envases y embalajes
  • Muebles
  • Reciclaje

El Ministerio atiende a cuatro Organizaciones Superiores de Dirección constituidas para conducir el sistema empresarial en el proceso de implementación de las políticas aprobadas; ellas son:

  • Grupo Empresarial de la Industria Ligera
  • Grupo Empresarial de la Industria Sidero-Mecánica
  • Grupo Empresarial de la Industria Química
  • Grupo Empresarial de la Industria Electrónica

Se le subordina la Oficina Nacional de Diseño (ONDi)

Todas estas entidades se complementan entre sí, y forman un entramado industrial que requiere redimensionarse, organizarse y proyectar el crecimiento sostenible que necesita la economía cubana.

En una reciente intervención en la Mesa Redonda, el titular del MINDUS, Alfredo López Valdés, realizó una extensa valoración del momento que atraviesa la industria nacional.

Entre los elementos detallados por el ministro estuvieron, precisamente, un número importante de inversiones (tanto con capital nacional como extranjero), para impulsar las diversas ramas de la industria.

Ejemplos fueron la inversión en una moderna planta de cloro-sosa en Sagua la Grande, a la cual se han destinado unos 70 millones de dólares, la fabricación de una planta de fertilizantes mezclados, en Cienfuegos, que triplicará la capacidad de este tipo de producto, y la constitución de una empresa mixta para la producción de envases de vidrio, ubicada en la Zona Especial del Desarrollo Mariel, lo cual concreta una aspiración de producir en suelo nacional este tipo de renglón, hasta ahora importado en volúmenes considerables.

No menos importante es el propósito de hacer crecer la industria ligera, llamada también a la producción de renglones de alto impacto para la población, y de la electrónica; sin embargo, la sideromecánica resulta angular, pues ella tiene la alta responsabilidad de garantizar piezas de repuesto, sobre todo destinadas a la industria azucarera.

La industria alimentaria, por su parte, es otra de las ávidas de un despuntar. La producción industrial de alimentos se realiza en el país en unas tres mil instalaciones agrupadas en 126 empresas, de las cuales 110 son estatales, tres son sociedades mercantiles con capital 100% cubano y 12 son empresas mixtas.

De acuerdo con datos ofrecidos por funcionarios del ramo sobre el proceso inversionista, éste se ha duplicado en los dos últimos años en beneficio de la capacidad frigorífica, la compra de equipos de refrigeración entre compresores de frío, condensadores, túneles de congelación, plantas de hielo y difusores, destinados fundamentalmente a las industrias láctea y cárnica.

Mientras, los proyectos del ramo con capital extranjero comprenden una estrategia encaminada a contratar nuevos socios, ampliar capacidades en los negocios existentes y contar con una cartera de oportunidades que permitan la continuidad en los mismos.

En los últimos años se han concretado tres proyectos con inversión extranjera; uno para la producción de refrescos en Santa Cruz que ya inició sus producciones y debe aportar tres millones de cajas de refrescos anuales, una planta en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel para la producción de varios renglones, y una empresa mixta para producir unas mil toneladas anuales de pasta fresca.

En tanto, ya suman 12 las empresas mixtas que operan en la industria alimentaria, de las cuales cuatro tienen prórroga para ampliar la capacidad productiva sobre todo en renglones como el helado y el ron.

La industria militar y su decisivo aporte

Aunque el objetivo esencial de ese grupo es garantizar las producciones para la defensa del país, pone además sus capacidades productivas en función de la economía nacional.

La fabricación de tejas metálicas para techar viviendas afectadas por eventos meteorológicos, además de otras instalaciones de la economía; de lámparas de tecnología LED, menajes de cocina, productos de higiene y limpieza, tanques plásticos y contenedores para recolectar desechos sólidos, solo son algunos ejemplos de cuánto aporta cada año esa rama en pos de cubrir necesidades de la población.

 

* El 2 de septiembre de 1992, el máximo líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, anunció la paralización de la obra industrial que se acometería en Cuba durante el siglo XX, debido principalmente a la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

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