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Haití retorna a la calma tras 11 días de movilización general para exigir la renuncia del presidente Jovenel Moises, acusado de supuestos desviaciones de fondos y delitos de corrupción.
Según un reporte de Prensa Latina, las protestas iniciadas el pasado siete de febrero llegaron a su fin y las actividades comerciales y laborales se reiniciaron con normalidad, a excepción de los centros educativos que aún permanecen cerrados.
Puerto Príncipe, capital de Haití, fue la zona más afectada. Los manifestantes paralizaron la ciudad y detuvieron los servicios básicos como el agua, la electricidad y el combustible, junto con el servicio informal, el cual sustenta a más del 70 por ciento de la población.
Entre los principales reclamos estaba la disminución inmediata del precio de los productos de primera necesidad, el establecimiento de un gobierno interino y justicia en caso de desfalco al programa energético venezolano Petrocaribe.
Los manifestantes arremetieron contra negocios e instituciones como la televisión pública, levantaron barricada, se enfrentaron a la policía y ante el Palacio Nacional clamaban a gritos “Aba Jovenel” (Abajo Jovenel).
En medio del caos y las protestas, el primer ministro de Haití Jean-Henry Céant, confirmó a la prensa que recibía presiones del Palacio Nacional para abandonar el cargo y descartó su renuncia.
Céant anunció que disminuiría en un 30 por ciento el presupuesto del Ejecutivo, eliminaría privilegios innecesarios a los funcionarios gubernamentales como tarifas de combustibles beneficiosas.
Ordenó auditar todas las empresas vinculadas al Estado, trabajar con la comunidad internacional, el sector privado, la policía y la Inspección de Aduanas para vigilar y evitar todo lo posible el contrabando de mercancías, y prometió reunirse con los empresarios para discutir un posible aumento de los salarios mínimos y seguir investigando la malversación de los fondos de Petrocaribe.
En tanto, Haití vive una de sus peores crisis económicas con un déficit presupuestario que supera los 86 millones de dólares en el primer trimestre fiscal y la pobreza extrema alcanza a una cuarta parte de la población y más del 80 por ciento vive con menos de dos dólares diarios.
