El primer frente de la Revolución

“Creo el Cuerpo de Oficiales de la Inteligencia Rebelde que de gran utilidad nos ha sido hasta la fecha en todos los órdenes, pues son los que se encargan de los interrogatorios de los detenidos, hacer croquis de los puntos que en el futuro pueden ser objeto de un ataque nuestro; de dirigir nuestro servicio de inteligencia y espionaje, instruyendo a sus miembros de todos los trabajos especiales que se presentan.”

Así expreso a Fidel el entonces comandante Raúl Castro Ruz en un informe firmado 1958 , aunque en realidad las raíces fundacionales de los servicios de cubanos datan de diciembre de 1956, durante la lucha guerrillera en las montañas contra la tiranía de  Batista, como la protección de la vida del Jefe de la Revolución, cumplida inicialmente por Juan Almeida Bosque, Universo Sánchez Álvarez, Faustino Pérez Hernández y sus más cercanos compañeros.

en el Segundo Frente Oriental Frank País, le siguió la creación del Servicio Secreto del Mayor del Ejército Revolucionario 26 de Julio, bajo el mando del capitán Augusto Martínez Sánchez, que se dedicaba a “observar, investigar e informar” sobre todo lo que pudiera afectar la seguridad de las fuerzas rebeldes. Así funcionaron estos servicios de seguridad hasta el triunfo de la Revolución.

El 26 de marzo de 1959, los tres servicios de seguridad existentes el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER), el (G-2 de la PNR) y el Buró de Investigaciones Navales (BIN) quedaron unidos oficialmente en un solo cuerpo que conservó el nombre de DIER, al mando del comandante Ramiro Valdés Menéndez.

Desde sus inicios, Fidel dirigió personalmente muchas de las operaciones de inteligencia y contrainteligencia, que se realizaron para descubrir y neutralizar los planes encubiertos del gobierno de Estados Unidos y sus servicios de subversión y espionaje. A mediados de 1960, la jefatura adoptó el nombre de Dirección de Inteligencia G-2 y sus miembros contribuyeron al aniquilamiento de los planes de la (CIA) contra nuestro país. En 1961, con el nombre de  Departamento de la Seguridad del Estado estrecharon  vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución, convirtiéndose en  la piedra angular del enfrentamiento a los proyectos subversivos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y las organizaciones terroristas radicadas en su territorio.

Evaluar con sentido crítico los resultados y las insuficiencias que persisten en el trabajo, lo cual permitirá avances superiores en correspondencia con estos tiempos y un desempeño más efectivo, es el llamado actual para quienes integran estas  fuerzas.

A los hombres y mujeres del silencio que tantas vidas inocentes han salvado, a los que cayeron sin nombre ni rostro, el pueblo cubano les agradecerá siempre su entrega sin límites a la patria y a sus conquistas.

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