Cabalgan juntos pioneros y jóvenes comunistas

Hoy 4 de abril la celebración es obvia, conspira la quietud contra el ambiente festivo de las organizaciones más del país que muy pronto estarán de cumpleaños.

Ellas cabalgan, juntas, pulsan el ánimo, retoman tareas a su modo, inventan actividades y se presentan como inmensa ola para fraguar el mañana.

Niños y  jóvenes, heraldos de la esperanzas, tenaces, sensibles, inconformes y valientes, para ellos todo, porque no caben dudas que están afianzados en las mejores raíces, heredadas de Céspedes, Maceo, Mella, José Antonio y Fidel.

Fulgurosos avanzan con renovada pujanza, los más pequeños de casa, saben que representan el futuro, respiran, existen, se sienten, y en cada contienda, reeditan el espíritu y el compromiso martiano con lo humilde, lo digno y  lo humano.

Nuestros chicos abrazan nuevos espacios de superación, arremeten contra  todo lo que dañe los derechos conquistados, avizoran cataclismos, le cantan al sol, asisten a los actos públicos, y bailan en una tribuna antiimperialista, se levantan con arrojo, denuncian injerencias  malvadas de Estados Unidos, y con la misma fuerza, desandan las calles en post del bienestar.

Son los hijos suyos y míos, los nietos de usted y sus  parientes, vecinos de la cuadra a quienes les asiste la alegría de vivir en la tierra que los vio nacer, aquí  donde  van unidos por  las mismas ideas,  germinan entre el mar de pinos nuevos, echando a volar al horizonte como abanico que  irradia de amor al universo.

En fecha tan cercana como el cuatro de abril se advierten todos sus sueños, florecen las fiestas, el júbilo es compartido  en el caimán  de la Patria, la Organización de José Martí  y la Unión de Jóvenes Comunistas los aniversarios 58 y 57 de su fecundo alumbramiento.

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