Hombres de luz y paz

Cada 30 de julio, Día de los Mártires de la Revolución, Cuba vive una jornada de profundo patriotismo por la caída en combate de Frank País García, Raúl Pujol Arencibia, René Ramos Latour y otros combatientes.

El callejón del Muro en Santiago de Cuba, la hospitalaria ciudad  recuerda con llanto perenne el asesinato de los  luchadores clandestinos y aún su sangre, tinta de coraje, permanece grabada en las paredes y suelos, que como papel indestructible, recogen su heroísmo.

Fidel, con su visión de líder afirmó con palabra certera y ante el dolor eterno de los  familiares de los mártires, que se había seleccionado esta fecha porque había sido ese mes y especialmente ese día, un día símbolo de los sacrificios que hizo nuestro pueblo por conquistar su libertad.

Y así fue. Hoy toda Cuba habla de sus mártires, de los  caídos por ideales puros y de independencia. Ellos lo dieron todo por esta tierra de luz y paz, por eso nuestra Santiago guarda como ciudad mártir que es, la impronta de no pocos jóvenes, que tras un sueño convertido en realidad, decidieron darlo todo, hasta su propia vida.

El día en que toda Cuba recuerda a sus mártires, este verde caimán se inclina con montañas rebeldes, ante las losas que guarda valentía y honor, porque ellos fueron la continuidad de la gesta revolucionaria de los que se lanzaron al campo insurrecto  en el 68 y el 95.

Hoy los pinos nuevos, los hijos de sangre  cubana seguimos emancipando los ideales de Frank País, Raúl Pujol , René Ramos Latour para multiplicarlos  en la cimiente de esta Patria que honra y no olvida, porque morir por la patria es vivir.

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