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Al paso pausado y cuidadoso que impone los años ascendió Humberto Albanés la escalera de la Emisora Provincial Radio Ciudad del Mar, frente al malecón de Cienfuegos, para llegar puntual a nuestra cita.
En medio del ajetreo que caracteriza a una redacción periodística conversamos cerca de cuarenta minutos. Fue entonces cuando comprendí que la historia de la radio perlasureña en el periodo revolucionario se resume en él.
Con la añoranza de quien ha perdido a la amante de toda una vida, Albanés rememora aquellos años en que solo existían él, un micrófono y el éter.
Por azares de la vida, José Humberto Albanés López nació en Céspedes, Camagüey, el 15 de marzo de 1938, aunque su inscripción refiere la fecha de su natalicio una semana después. Hijo de un humilde trabajador agrícola y una ama de casa, desde temprana edad descubrió la magia de la radio para dibujar imágenes con palabras.
Cuenta que cuando solo tenía seis o siete años, pasó por la casita de campo donde vivían, situada en algún lugar entre Los Arabos y Corralillo, un tío materno con unos radios en venta. El pequeño Humberto quedó deslumbrado con aquel aparato al que no le quitaba los ojos de encima.
Al ver el entusiasmo de aquel niño que se había enamorado a primera vista, el tío no tuvo más que ceder uno de los radios. Entonces, el padre pagaría el artefacto de la forma en que sus escasos ingresos lo permitieran. Sin saber aún que esta sería la pasión de su único hijo.
Algún tiempo después, un hacendado de la zona adquirió un televisor y permitía que los infantes de los alrededores, alguna que otra tarde, asomaran sus caras curiosas por las ventanas del caserón. Pero, muy pocas veces se mostró por allí el primogénito de Albanés.
Pues así mismo sucedía, porque, según recuerda, no existía mayor deleite que escuchar aquellas voces melódicas de la radio, sus anuncios, historias, alegrías y dolores.
Humberto alternaba sus días entre la escuela, el trabajo en el campo y las deliciosas tardes en sintonía con alguna emisora. Así crecía su acervo cultural, instruido por el maestro local, su interés en el estudio y las constantes informaciones que ofrecía el medio de difusión masiva más extendido de la época.
Albanés apenas pudo llegar al sexto grado, pues el estudio era algo más que un lujo para los pobres. Él recuerda cómo alcanzó el último nivel de la enseñanza primaria, gracias a su entrega en el aula y a la disposición de su profesor que cada año le evaluaba los conocimientos de dos cursos.
En 1959, de nuevo Albanés padre trasladó a su esposa e hijo hasta otro lugar: Cienfuegos. Aquella vida trashumante de la familia de Humberto, por la carencia de trabajo para los más humildes, culminó en esta región del centro sur de Cuba, donde todavía el pequeño Albanés vive sus días.
El 21 de noviembre de 1959 llegó a Cienfuegos Humberto Albanés, la ciudad que luego lo vería formarse como locutor.
No había transcurrido una semana cuando, en sus andanzas por las calles de la Perla del Sur, el joven Humberto tropezó en un establecimiento de la calle Castillo con un anuncio de la Escuela de Locutores “Miguel Buendía” de Cienfuegos.
Entonces, aquel encuentro “fue como un faro”. Rápidamente se presentó en CMHF “Radio Cienfuegos”, luego nombrada “La Voz del INRA”, para hablar con el responsable del centro.
Aunque el curso ya había comenzado desde septiembre, accedieron a aplicarle una prueba para participar como oyente, pues había demostrado sus cualidades como lector y la inmensa fascinación que sentía por la radio.
Sus primeros trabajos fueron en horario nocturno, como locutor sustituto.
Entre ellos uno llamado “Jóvenes Rebeldes”. Durante el día, Humberto calzaba zapatos de trabajo y herramientas para laborar en la construcción, y más tarde, su voz animaba las noches cienfuegueras a través de la radio.
Ya en 1966 se dedica por entero a este medio de comunicación. Así llegan espacios del éter donde su voz era indispensable, en los que el oyente ansiaba su timbre, el ritmo de su lectura, la tranquila y a la vez apasionada forma de leer un poema.
Lo marcó un programa que todavía hoy se escucha, “Para ti”, dedicado a la música y la poesía. Mas, también postergaron a su figura para la historia de la radiodifusión perlasureña, sus empeños como maestro de locutores y en la formación del personal de las emisoras provinciales.
El 31 de octubre de 2010 Humberto Albanés dijo adiós a Radio Ciudad del mar. Pero, como hiciera desde su infancia, todavía dibuja imágenes en su mente con las palabras que emanan de ese aparato que siempre lo acompaña.
