El niño Fidel

Cuenta la historia de Cuba que en el año 1926,  en Birán, nació un niño hermoso.

Con su llanto inocente frenó por segundos la tierra, y al abrir los ojos, se estremeció el sol…destellos de luz comenzaron a iluminar el camino de los pobres del mundo.

Ese niño llevaba un signo de guerrero y vencedor en la frente. Su corazón, aunque pequeño albergaba en sí tanta humildad, admiración, respeto, que parecía un gigante.

¿Quién iba a imaginar que sus diminutas manos escribirían las más gloriosas páginas de la historia de un país?

Los años pasaron, y las anécdotas de su niñez y adolescencia fueron conocidas, pero su juventud,  gloriosa etapa matizada con pinceladas de rebeldía, energía y justicia dibujó un cuadro hermoso donde quedaron representadas las ansias de los hombres de bien, por alcanzar la libertad, para el futuro de los hijos de su tierra.

El joven se hizo hombre  y su mirada, su fuerza de pensamiento, su grandeza, recorrieron el mundo repartiendo esperanzas, optimismo y dignidad, enseñando conceptos… defendiendo principios.

Aquel niño nacido en Birán, un trece de agosto, cumple 91 años y aunque el  dios crono haya tocado la campana del descanso eterno, su legado será nuestro resguardo, sus conquistas un referente, y nos sobraran razones para cabalgar a su lado por la historia de Cuba, rememorando cada gesta.

Y como de costumbre, guiará con dedo índice el camino a seguir, porque Fidel es Fidel, Comandante eterno.

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