Latest posts by María Caridad Torriente Chacón (see all)
Desde los tiempos en que José Martí desde el exilio creó el Partido Revolucionario Cubano y preparaban la “guerra necesaria”, el propósito esencial de esta organización era lograr la independencia de Cuba; en ese entonces no significó impedimento alguno la procedencia social, sexo, edad, raza o creencia religiosa. La Unidad de las fuerzas y su motivación a favor del bien Patrio, constituyó el principio básico.
Por eso, las circunstancias históricas que influyeron en la formación y madurez de la organización de vanguardia de la Revolución que defendemos hoy, el Partido Comunista de Cuba, no deben ser obviadas, cada momento con sus características.
Considero que ante los tiempos que vivimos- difíciles de por sí y diferentes en su esencia- debemos trabajar más porque la militancia recupere el protagonismo que los caracterizó en centros de trabajo, estudios y lugares de residencia, donde muchos hacen caso omiso a cuanta movilización realicen a favor del bien común.
Es cierto que disimiles factores han incidido en ello, de eso estamos conscientes, desde una deficiente política de cuadros, falta de preparación político – ideológica de los directivos en la base, débil enfrentamiento y combatividad, aspectos medulares que laceran el empuje del resto, que conforman el universo juvenil u obrero.
Como consecuencia, las actividades movilizativas denotan falta de interés y si son urgentes como las de higienización comunitaria como chapea de jardines o solares enyerbados… miembros o no de la organización, brillan por su ausencia.
Los momentos son difíciles, y ante este reto, los métodos no pueden ser los mismos de antaño. El asunto está en cómo incentivar a quienes nos rodean a emprender las tareas con la motivación necesaria. Solo así, recuperarán el liderazgo en la sociedad que salvaguardamos hoy.
