La unidad como principio

Desde los tiempos en que José Martí desde el exilio creó el Partido Revolucionario Cubano y preparaban la “guerra necesaria”, el propósito esencial de esta organización era lograr la independencia de Cuba; en ese entonces no significó impedimento alguno la procedencia social, sexo, edad, raza o creencia religiosa. La Unidad de las fuerzas y su motivación a favor del bien Patrio, constituyó el principio básico.

Por eso, las circunstancias históricas que influyeron en la formación y madurez de la organización de vanguardia de la Revolución que  defendemos hoy, el Partido Comunista de Cuba, no deben  ser obviadas, cada momento con sus  características.

Considero que  ante los tiempos que vivimos- difíciles de por sí y diferentes en su esencia- debemos trabajar más porque la militancia recupere el protagonismo que los caracterizó en centros de , estudios y lugares de residencia, donde muchos hacen  caso omiso a cuanta movilización realicen a favor del bien común.

Es cierto que disimiles  factores han incidido en ello, de eso estamos conscientes, desde una deficiente política de cuadros, falta de preparación político – ideológica de los directivos en la base, débil enfrentamiento  y combatividad, aspectos medulares que laceran el empuje del resto, que conforman el universo juvenil  u obrero.

Como consecuencia, las actividades movilizativas  denotan falta de interés  y si son  urgentes  como las de  higienización comunitaria como chapea de jardines o solares enyerbados… miembros o no de la organización, brillan por su ausencia.

Los momentos son difíciles, y ante este reto, los métodos no pueden ser los mismos de antaño. El asunto está en cómo incentivar  a quienes nos rodean a emprender las  tareas con la motivación necesaria. Solo así, recuperarán el liderazgo en la sociedad que salvaguardamos hoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *