Subsidios: cero tolerancia a las ilegalidades

El programa de la vivienda tiene, sin lugar a dudas, doble significación pues, aunque constituye asignatura pendiente, el estado desembolsa cada año cuantiosas sumas de dinero.

La nobleza del los para aquellas personas de bajos ingresos económicos es más que evidente, en un esfuerzo porque cada cubano tenga una vivienda digna como lo refiere nuestra reciente constitución de la república en sus artículos 70 y 71 relacionados con la atención a personas necesitadas y su derecho a una vivienda con condiciones adecuadas.

Sin embargo, estas voluntades estatales tienen mella cuando el dinero que debe emplearse en la compra de y para actividades constructiva termina en otros bolsillos, y esta es una de las indisciplinas que persisten en el territorio a pesar de la alerta constante de las autoridades gubernamentales que en reiteradas ocasiones han abordado el tema con los beneficiarios.

Otro de los asuntos por resolver es que este dinero debe tener una circulación adecuada para determinados términos que muchas veces son incumplidos por los pobladores, quienes son morosos en utilizar los fondos, aun cuando deben saber que esas demoras hacen que otras familias sufran las consecuencias.

Por supuesto, algunos engranajes administrativos tienen su cuota de responsabilidad pues para poder comprar materiales estos deben estar disponibles. Uno de los beneficiados, entrevistado para este comentario refirió que hasta el momento no ha podido comprar purles y tornillos y en el caso de este último, está en falta en las tiendas, pero lo tienen en la bolsa negra, por supuesto allí ni pensar en comprarlo porque sus tenedores están desentendidos de los necesitados bolsillos de la humildad.

Entre las indisciplinas de la población y las carencias de determinados elementos, será necesario encontrar alternativas para acortar las demoras, posibilitar la compra de materiales y la ejecución de las obras para que el beneficio humanitario de la revolución siga edificando el futro próspero de los cumanayagüenses y cubanos en general porque fue muy claro Marx al expresar que el hombre antes de pensar en ideología, ciencia, cultura o religión necesita asegurar sus condiciones materiales de vida.

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