Un bloqueo genocida y brutal

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba es el cerco económico más extenso conocido en la historia del mundo. En el marco de casi seis décadas de sanciones, el endurecimiento de las políticas continúa afectando el desarrollo de la isla.

De acuerdo con el informe anual presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, desde el mandato del presidente Donald Trump, las relaciones diplomáticas entre ambos países han retrocedido de manera significativa, dejando como consecuencia pérdidas económicas que superan los 4.321.200 millones de dólares.

Como consecuencia, han disminuido los ingresos monetarios afectando de forma directa el presupuesto nacional dispuesto para garantizar el desarrollo económico, social, cultural y sanitario de la población cubana, coartando derechos básicos como la salud, educación y el crecimiento sostenible general.

En tanto, el país no puede establecer con libertad convenios comerciales con varios estados, y las empresas cubanas no realizan importaciones, pese a que era una de las naciones con mayor potencial en la exportación de caña de azúcar, café y otros rubros.

Además, no puede acceder a divisas, ni créditos bancarios con instituciones internacionales, para mitigar el déficit económico, lo que ha traído como consecuencia que sectores vulnerables como educación, salud, y la seguridad social sufran la carencia de medios para el normal desarrollo y tratamiento en el mayor de los casos de niños y ancianos.

La aplicación del bloqueo no sólo afecta con severidad al pueblo cubano; perjudica los intereses y los derechos de los norteamericanos y de otros países del mundo. El último año estuvo caracterizado por un incremento del efecto extraterritorial del bloqueo, al hacerse más férrea la aplicación de las regulaciones, sanciones y amenazas contra ciudadanos y empresas extranjeras.

El pueblo cubano no renunciará a su independencia, su soberanía y su derecho a la libre determinación. Esa decisión ha permitido, a pesar del bloqueo, la construcción de una sociedad cada vez más justa, equitativa, culta y solidaria.

Cuba sabe que podrá seguir contando con el apoyo de la comunidad internacional en defensa de su justo reclamo para poner fin al , comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos.

 

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