Una escuela con nombre de héroe

Aun recuerdo lo que contaban mis maestros acerca de aquel joven que le daba nombre a mi escuela, de aquel guerrero de nuestra localidad que murió un 21 de agosto, pero del año 1962 tras resultar herido en pleno enfrentamiento con los bandidos en la Ciénaga de Zapata en Matanzas.

Según me contaron, fue en El Junco donde comenzó su actividad revolucionaria sirviéndole de mensajero al comandante Víctor Bordón. José Esteban y su hermano Lucas, llevaban y traían desde y hacia las lomas mensajes que luego daban a su superior, y así fue como los hermanos Tartabull cooperaron con las guerrillas revolucionarias y con la lucha que hizo libre a todo un pueblo el primero de enero del 59.

Pero allí no paro su labor. Luego José Esteban Tartabull se incorporó a las Milicias Nacionales Revolucionarias en el batallón 339, lo que le permitió asistir por las noches a la escuela obrera y hacer su trabajo secreto para la contrainteligencia.

En abril del 61 hacía su guardia en la cooperativa, cuando alrededor de las doce de la noche comenzó a ver en el cielo el descenso de varios paracaídas en dirección a la costa. Así comenzaría la invasión mercenaria a Playa Girón por parte de los Estados Unidos, suceso en el que el joven cumanayaguense trabajó cada uno de los 45 días que duró la limpia de este rincón de la Isla. Sin embargo, unos meses después, el 21 de agosto, , caería en combate en defensa de su país y su Revolución.

Pero como decía nuestro comandante en jefe: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien con la obra de la vida”, y miles y miles de jóvenes que como yo, pasan por la secundaria básica que tiene su nombre en , recuerdan su nombre, su valor y su sacrificio por los nobles ideales revolucionarios.

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