Laisy Pérez Rodríguez
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El proceso de rendición de cuentas del delegado ante sus electores está en boga por estos días en Cumanayagua, lo encontramos como referencia en espacios informativos de nuestra radio donde conocemos acerca del cronograma de las reuniones vecinales, las gestiones del representante del gobierno local en la cuadra y los planteamientos de los ciudadanos con sus principales inquietudes o incluso algunas soluciones en la base.
Pero sobre todo, porque es Cuba el único país del mundo cuyo sistema político y electoral establecen esta oportunidad de que el pueblo se reúna con su delegado para que le rinda cuentas de cuanto ha ventilado en función de resolver los problemas de la comunidad.
Esteban Lazo refirió en una oportunidad “que la rendición de cuenta es un principio constitucional con asiento en nuestras raíces revolucionarias, que concibió y defendió Fidel para todos los niveles del Poder Popular”, si bien hace un tiempo atrás el criterio referido a estas reuniones no era el más acertado, no por la falta de gestión del delegado claro, que muchas veces se desangra buscando la respuesta, para regresar a su casa con el mal sabor de trámites burocráticos o engavetados.
Afortunadamente, hoy la cara pudiéramos decir es otra, en recientes coberturas de prensa pude percatarme de que la asistencia era mucho mayor, que los planteamientos se hacen sobre la base del respeto a los funcionarios y directivos y que felizmente los directivos asisten a las mismas al ser convocados ofreciéndoles seguridad al pueblo.
Esto no significa que todo marche bien, aún hay muchas manchas que opacan tan digno proceso, y me refiero a planteamientos de años aún sin resolver que ya pareciera que se han convertido en vitalicios, tal vez por falta de recursos o por el cansancio de alguien en el camino, lo cierto es que no podemos perder nuestro protagonismo como pueblo, nuestra fuerza en que realmente tenemos en nuestras manos el poder, que al fin y al cabo, es una de las ventajas que nos distinguen en el mundo, ahora el escenario es otro nuestro presidente no ha llamado a pensar como país, ambos, delegado y electores tienen que unir voluntades para plantear y exigir porque se cumpla lo que el pueblo demanda por el bien de construir juntos una sociedad justa y equitativa.
