Crónica orgullo de ser cubano

No sé a usted, pero a mí me gusta lo . Amo lo . Siento a lo . Cuando alguien pronuncia Cuba, a mí se me eriza el alma, se me emociona el cuerpo y me brilla la mirada. Cuba me enciende. Cuba me motiva.

Para mí esta Isla es encanto, me fascina esa simetría en la cual no importa hacia dónde andes siempre llegas al mar.

Si de algo vivimos orgullosos los cubanos, es de nuestra historia, esa que se inició con la rebeldía de nuestros aborígenes, de nuestros esclavos luchando por su liberación, de los criollos haciendo valer su cubanía, de nuestros mambises, quienes echaron por tierra la fuerza del ejército de la colonia y la humillación de no poder libres por derecho propio como lo deseaban Martí, Maceo, Céspedes, Agramonte, Máximo Gómez.

En fin no se puede hablar de cultura cubana si no mencionamos lo que nos distingue del resto del mundo, de ese respeto tan pegado, tan dicharachero y tan bromista porque “si uno no se divierte, de qué sirve la vida entonces”, filosofía tan cubana que es capaz de tirar a burla hasta las experiencias más terribles. Uno se pone de ejemplo y allá van las historias tremebundas y a reírnos de todo.

Porque el cubano exagera “de lo lindo”, porque no tenemos límites, no creemos en imposibles.

Y no piense nadie que no nos tomamos las cosas en serio. Podemos ser alegres, festivos, jaraneros, pero somos justos. Los cubanos podemos andar con una sonrisa y realizar hazañas que muy pocos pueden siquiera concebir.

Me regocija ser cubana, haber nacido en este sitio donde se ha cocinado lo indio, lo chino, lo español y lo africano para hacer un ajiaco tremendo y alejarnos definitivamente de todo falso puritanismo, de todo ideal de superioridad para considerar a los hombres, a todos los hombres, como iguales.

No sé qué opinará usted, pero a mí, la música cubana me encanta. Puedo escuchar canciones en cualquier idioma, de cualquier nacionalidad o ritmo, pero nada me enciende más el alma que un buen son o un suave bolero; nada me “desorbita” más que una movida rueda de casino al paso de los Van Van o Bamboleo, o una conga santiaguera con su trompeta anunciando que ya rompió la fiesta.

Yo no sé para usted, pero para mí ser cubano es mucho más que una nacionalidad, es un por haber nacido aquí. Para mí ser cubano es llevar en la sangre la pasión que nos une a esta tierra, a todos los hombres que han vivido y muerto por ella, es cultura, identidad, amor, simplemente ser cubano es esa mescla perfecta de lo humano con lo sobrenatural.

Un comentario en “Crónica orgullo de ser cubano
  1. Muy linda crónica, hacía rato no leía nada tan auténtico. Un abrazo.

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