Un palacio para Palacios en el corazón del pueblo

Hoy la tarde no estaba como de costumbre,  hacia frio, salía el sol, todo anunciaba que algo no andaba bien en mi valle. Y la tarde tuvo razón el estadio que abrazo con tanto amor en cada partido de beisbol, llora sin consuelo en su gama  no estará el pelotero que levanto multitudes, el amigo, el padre, el afanoso trabajador, nuestro Pedro Palacio.

La tarde solo quiso darme la noticia, con el sol afuera, bien fuerte, para pensarte ahí sudando la camiseta junto a tu equipo o verte sentado en el portal de la casa de los palacios en Rafaelito cuartel general de tu familia que es la familia del barrio que te llora hoy con sentimiento hondo.

Te llevaste el bate, la pelota, hiciste la jugada con las bases llenas, para correrle a la muerte quien te atrapó inerte después de un 19 de noviembre.

Gracias Pedro, por tu amistad sincera, por el apoyo a quienes como bisoños peloteros del territorio dirigiste tus consejos, tu sabia, tu pasión el beisbol.

Tal vez cuando oiga decir en los nuevos escenarios beisboleros del territorio, ganó , ahí diré  con orgullo estoy seguro que está la luz de mi amigo palacio.

Te lanzó la bola, batea palacio, batea con el corazón porque dejaste el de muchos amigos roto.

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