Luego de esperar unos minutos a que terminara su almuerzo, conocí a Sandra Hernández Echevarría, la creadora principal del proyecto de remodelación de la Cremería Coppelia de Cumanayagua. Egresada de la Escuela de Arte Benny Moré, en Artes Plásticas y muy, muy joven. Tiene apenas años y el brillo de su mirada expresa grandes pretensiones las que apuesto, alcanzará sin vacilación.
Muy satisfecha me habla de “Alacero”, un grupo de jóvenes cienfuegueros y espirituanos que estudian y profundizan en diseños de espacios interiores, exteriores, trabajos de albañilería, estructuras ligeras y decoración. Lo integran dos técnicos en construcción, dos ingenieros y dos artistas de la plástica. Entre ellos, destaca por su estatura y agilidad, Jorge González Rivero, quien permanece al frente de los cambios estructurales del inmueble.
Sandra insiste en que el proyecto “Alacero”, con varios años de creado, pretende ir más allá del diseño de muebles o decoraciones con propuestas estéticas que ayuden al mejor desenvolvimiento y al disfrute de la comunidad.
Contratados por el Grupo Empresarial de Comercio y Gastronomía de Cienfuegos, comenzaron la obra en el Coppelia cumanayagüense el 8 de mayo, con el fin de darle un “toque diferente” a la unidad, desde sus áreas interiores hasta la “pérgola” o “sombrilla” -en proceso de montaje- “pues la instalación cuenta con un espacio desaprovechado, favorable a los clientes que no deseen la privacidad de los salones y prefieran el aire libre protegidos del sol y la lluvia, sin perder la vista y el entorno del lugar”.
Por estos días trabajan en la estética, con carteles, logos y otros elementos. Las dos muchachas, rotulan frases pequeñas y sencillas en las paredes, que darán un toque de frescura y mayor comodidad a los clientes.
Insiste en que la idea fue conformada “entre todos” y luego perfeccionada en soporte digital y considera que la obra está muy avanzada, pues la cocina, el área de elaboración, las neveras, los salones de servicio y el mobiliario están terminados, también montaron el falso techo de “pladur”, con dos colores básicos, gris y blanco, los que darán un clima de pulcritud y claridad.
Con una sonrisa me comenta: “Espero les guste nuestra propuesta, porque le “hemos echado muchas ganas” y que avancen proyectos como estos que aboguen por la estética y el bienestar de Cumanayagua”.
A esta reportera no le agrada hablar de fechas de terminación, tampoco a Sandra, aunque al final, vence su optimismo…. “Creo que antes de fin de año los cumanayagüenses podrán disfrutar de un lugar nuevo adonde ir, con un diseño fresco que les permita pasar un momento grato con su familia”.
“La obra está ajustada a la idea original y al calendario, contamos con todos los recursos que solicitamos, lozas, pladur, pinturas para lograr los matices deseados, acero inoxidable en forma de cintillos que fueron incrustados en las paredes, fragmentos de madera para el mobiliario”….
Y mientras hago fotos de los avances del Coppelia de mi pueblo, que servirá los sabores de un helado único en el país, la descubro frente a la pared, pincel en mano y antes de concentrarse en su trabajo me reitera sonriente: “Estoy satisfecha con la calidad y ejecución de la puesta en práctica de nuestra idea. Espero que les guste y la disfruten…”
Y yo… ¿qué les cuento? No tengo dudas que así será.
