Nuestros héroes, esos que se inmortalizaron en valerosa lucha contra la barbarie estadounidense, estaban en Venezuela para brindar su ayuda, su experiencia en el combate contra el imperialismo y sus esbirros, en total acuerdo con la legislación internacional. No somos extraños a este tipo de cooperación, la recibimos de los soviéticos en un momento de nuestra historia y la brindamos luego en África sin que mediara jamás el pago mezquino que solo exigen los cobardes. Pero antes, mucho antes también: el che, Pablo de la Torriente Brau, Carlos Roloff, el generalísimo Máximo Gómez y tantos, tantos otros que desde otras tierras vinieron a ofrecernos el valor en sus corazones, como tantos otros de este país que regaron con su sangre la libertad de otras tierras. Nada hay de raro en que un país como el nuestro devuelva la hermandad que tantas veces ha recibido.
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