No a la cultura del maltrato

Más allá de la inquietante relación entre el salario y los precios, las colas, la agitada vida del día a día y la escases de los productos, hoy ser cliente significa un reto, pues a las problemáticas se suma las pocas probabilidades que tenemos de recibir un buen trato, ya sea en el sector estatal o particular.

Aunque en Cumanayagua este asunto muestra mejorías, los avances están opacados por la indolencia de dependientes de entidades que prestan servicios, así como por el desconocimiento de los clientes sobre sus derechos.

Dar los buenos días, preguntar que desea, así como  una explicación acerca de un producto en venta, son muestras de cortesía que hoy faltan en las entidades de nuestro municipio, sobre todo en tiendas recaudadoras de divisa. En estos lugares es habitual que el cliente sea ignorado, mientras los trabajadores conversan entre sí, o atienden una llamada de teléfono. Eso por no mencionar cuando llegas al mostrador y está completamente vacío.

Del tema de las Terminales de Punto de Venta  o POS para el pago por tarjeta es mejor no hablar. La demora y los errores son tan frecuentes en nuestras tiendas como la falta de conexión, hecho que demuestra que en Cumanayagua aun nos falta mucho por hacer en materia de tecnología, pues en la práctica estas operaciones informatizadas lejos de viabilizar el proceso de la compra, la dificultan.

Una cosa sí queda clara: dejar a la espontaneidad o a la buena fe la solución de este problema sería pecar de ingenuos. Más que una mirada, lo más importante es la acción precisa, sin retrasos, que elimine la cultura del maltrato.

Ojalá la indolencia no sea la norma, y se ajusten los mecanismos para la defensa del cliente, para el respaldo a sus derechos, y devolver a la categoría de “protección al consumidor”, su valor real.

Solo de esa forma se podrá cumplir la premisa de que el cliente siempre tiene la razón, y los dependientes en Cumanayagua entenderán que no es un favor atender al pueblo y prestarle el servicio que solicita.

Un comentario sobre «No a la cultura del maltrato»

  1. No es menos cierto que las tiendas están vacías, pero cuando uno piensa en enfrentarse con todo su derecho a comprar algo, un trabajador así con ese carácter, uno no sabe cómo entrarle a lo cubano y siempre esperando que te den una mala respuesta o te digan que el pos no tiene conexión, cosa que es incierta por lo cual he observado que cuando hay un interés personal si funciona y de quien es el problema , también he oído decir con sus propias palabras que esas tarjetas llegaron para chivar, por que no dejan nada de propinas y así muchos comentarios más.Tienen toda la razon

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