Problema de precios

La venta de alimentos en esta época de pandemia es un tema que nos atañe a todos, ya sea por la escasez de algunos, la venta de otros a través de la libreta de consumidores o las colas aun no resueltas en las tiendas recaudadoras de divisas, las cuales en honor a la verdad, han ganado un tanto en organización.
El asunto que me motiva hoy es el precio. Si, la expresión monetaria del valor del producto, que en la mayoría de los casos está por encima, muy por encima diría yo, del costo de su producción. Y esto es un problema generalizado, es como si el afán de garantizar ganancias en el momento de la venta, sea lo que más importa.
¿Acaso el Coronavirus y su paso devastador por el mundo no ha enseñado lo suficiente? ¿Será que las lecciones aún están por interiorizarse? En el mundo entero la letal enfermedad ha demostrado que el valor del dinero, las propiedades y el enriquecimiento a costa de los demás, no es lo que más importa, pues puedes perder la vida en pocas horas y con ella todo lo demás…Entonces, ¿cómo explican aferrarse a vender caro?
Las cebollas y los ajos alcanzan hasta cien pesos o más, la carne de cerdo oscila entre treinta y cinco y cuarenta pesos. No dejare de mencionar que en las tiendas recaudadoras de divisas los cárnicos están al alcance de quienes tienen el nivel adquisitivo más alto, lo cual es una característica de pocos, no de la mayoría, a pesar del incremento salarial de meses atrás. Pero la razón de ser de esas tiendas lo indica su nombre, “recaudar divisas” las cuales son utilizadas para el bien común. No así con quienes lucran en medio de las vicisitudes actuales a favor de engordar su bolsillo.
Ante el pedido popular de que expendieran los productos de aseo en las bodegas, ganamos en organización, disciplina y alcance, lo cual da al traste con los revendedores, aunque el precio es diferenciado. Creo que todos entiendan que el gobierno no puede darse el lujo de subsidiar también los productos adicionales. La salud del presupuesto estatal no lo permite….
Pero lo que sí es permisible, es la reflexión y la denuncia de quienes lucran con las necesidades de los demás, al vender productos que todos necesitamos, a precios altísimos. El llamado es a permanecer en casa, pero para quienes tienen que velar por esto y los que tenemos que sufrirlos, bien que podemos enfrentarlos.
Estos son tiempos de ganar en responsabilidad, salvaguardar la vida y cuidarnos los unos a los otros, no de aprovecharse, multiplicar ganancias y lucrar con las penurias ajenas!

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