Soberanía alimentaria: aún lejos de lo planificado en Cumanayagua

Lograr la soberanía, así como la seguridad alimentaria y nutricional constituye pilar esencial para el proyecto revolucionario cubano que tiene como aspiración suprema el bienestar de una sociedad próspera y sostenible.

En esa finalidad cúspide, el desarrollo local y el autoabastecimiento municipal resultan claves para que pueda materializarse lo anhelado que encuentra acomodo específico, particularizado, en la planificación económica; uno de los objetivos es el de ofertar 30 libras de productos per cápita mensual desglosadas en quince de viandas, diez de hortalizas, dos de granos y tres de frutales, así como cinco kilogramos de carne de ganado menor.

Ahora bien, ¿y cuál es el comportamiento de lo planificado y dicho a lo verificado y hecho? Óiganme, lo cierto es que lo constatado en la práctica refleja una distancia abismal, es mucho con demasiado lo que hay que producir para ir satisfaciendo gradualmente las necesidades alimentarias de la población.

En estas finalidades también es importante la lucidez y sabiduría en aras de poner en función creativa, lógica y original todos los resortes productivos de los territorios que posibiliten alcanzar los niveles de productos y alimentos requeridos por los pobladores en cada asentamiento y comunidad.

Una de las alternativas que siempre debe estar sobre la mesa es la siembra de cultivos de ciclo corto, ¡Ah! también debe incentivarse el logro de mayores producciones con calidad aplicando generalmente la ciencia, la técnica y la innovación.

Sin duda alguna, la producción de alimentos debe estar permanentemente, y muchísimo más en los tiempos que corren, en el prisma prioritario de la cotidianidad por ser definitorio para la existencia y estratégico para Cuba, en ello el autoabastecimiento municipal tiene un rol relevante y en función de ese objetivo y finalidad debe actuarse.

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