Una juventud a la altura de estos tiempos

Beatriz Díaz Ruiz

Desde hace casi cinco décadas, el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) tiene una labor imprescindible en nuestra sociedad, por llegar hasta los lugares más recónditos de la Isla y contribuir con su esfuerzo al desarrollo productivo y económico del país

No han sido pocos los sacrificios, pero siempre se ha cumplido la tarea con la responsabilidad y entusiasmo que caracteriza a una juventud a la altura de Julio Antonio Mella en el espíritu revolucionario, en el trabajo y en el esfuerzo de seguir adelante.

Por eso cuando se cumple un aniversario más de la fundación del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), en Cuba se reconoce que sus integrantes no le han fallado jamás a la Revolución, ni descansan en el empeño de consolidar su mando como una de las fuerzas más productivas del país.

El 3 de agosto de 1973, cuando el General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las FAR, dejó constituido el EJT, depositó la confianza de todo un pueblo en los entonces miembros de la Columna Juvenil del Centenario y las Divisiones de Infantería Permanentes incorporadas a las tareas de la economía; una confianza que la bisoña tropa ha cumplido fielmente hasta hoy.

Desde su creación esta fuerza ha participado en tareas productivas vinculadas con la agricultura cañera y no cañera, la construcción, comercializadoras, de salud, y por supuesto, en el enfrentamiento a la covid-19 han tomado un rol protagónico.

El EJT ha sido una escuela formadora. El régimen intenso de trabajo, su organización, exigencia y disciplina han contribuido a forjar la voluntad, el carácter y convicciones revolucionarias de miles de jóvenes cubanos. Por eso, ocupa un lugar destacado en la historia laboral de nuestro país, y sobre todo un lugar en la admiración, confianza y respeto de nuestro pueblo

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