Sub-23: Villa Clara, al fin

Luego de un par de juegos muy peleados, al fin el equipo de Villa Clara logró coronarse por primera vez en Campeonatos Nacionales de béisbol sub-23, tras desbancar a un aguerrido Santiago de Cuba.

Los anaranjados eran los grandes favoritos precompetencia, pero tras dividir honores en el estadio Guillermón Moncada perdieron también el primero en el Augusto César Sandino y todo se puso bien complicado.

Sin embargo, una vez más apelaron a su mejor arma, el zurdo Oscar Hernández, quien sobrevivió a las amenazas de los indómitos y logró caminar bastante el cuarto encuentro, hasta que Randy Alonso lo decidió en el final del séptimo episodio.

El propio Alonso dio otro imparable de oro cuando los suyos perdían por una y estaban contra la pared en extrainnings, dos outs y bases llenas, para de alguna manera “limpiarse”, pues tuvo mucha responsabilidad en que los pupilos de Eddy Cajigal tomaran la delantera en la parte alta de esa entrada al intentar atrapar un batazo en el jardín central que se convirtió en triple.

En el capítulo siguiente el héroe fue Yuri Rodríguez, quien pegó el sencillo que dejó al campo a las Avispas. En el choque el relevista Randy Cueto tomó desquite luego de haber sido bateado por los orientales en su anterior salida y lanzó con efectividad los últimos innings.

El caballo de batalla de los santiagueros, Wilber Reyna, había firmado otra excelente actuación monticular, pero el encuentro llegó abrazado a dos anotaciones a las postrimerías y tuvo que abandonar el box.

Los entrenados por Julio César Álvarez se ratificaron así como el mejor plantel de la contienda, que estuvo marcada por amplio predominio del pitcheo.

Fue este uno de los aspectos preocupantes, porque con una velocidad promedio de 85 millas por hora no es para que se batee tan poco.

La mala defensa en sentido general y demasiados errores técnico-tácticos afectaron la calidad del certamen, venido a menos desde que se redujo a solamente 15 juegos en su fase clasificatoria.

Es verdad que la gran mayoría de estos peloteros ven poca acción en la Serie Nacional elite, pero a esa edad ya todos deben dominar a la perfección los fundamentos del béisbol, independientemente de que les faltan cientos de partidos de práctica.

Esa debe ser la primera tarea para los organizadores de la venidera justa, porque de otra manera nunca van a pulir esos defectos y, lo que es peor, los van a arrastrar al principal evento deportivo de Cuba.

Estos muchachos necesitan jugar y jugar, y si no queremos hipotecar el futuro de nuestra pelota hay que hacer todos los esfuerzos para que tengan un campeonato digno, donde realmente se pueda ver a los talentos, porque 15 partidos es demasiado poco, más aún luego de estar dos años sin Serie por la pandemia.

Ponerlo a la par del torneo principal no sé si es lo mejor, sobre todo porque representa un problema logístico mucho mayor, al tener que trasladar, alimentar y alojar al doble de personal a la misma vez, pero algo hay que hacer.

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