Servicio de excelencia que necesita imperiosamente el pueblo

¿Qué es un servicio de calidad y cómo brindarlo? ¿Cómo atender a un cliente, ofrecerle lo mejor y lograr que se vaya complacido? ¿En qué momento insistir, tener un detalle, llenar las copas de agua? ¿Cómo decorar los platos, preparar tragos, endulzar el trato?

Todo esto y mucho más puede aprenderse cuando se estudia la ciencia de los servicios, es decir, la gastronomía. Y no solo con el estudio durante los cuatro años del Técnico Medio, sino y sobre todo con la aptitud, con la chispa encendida desde mucho antes de la escuela. Hay que servir con calidad y para lograrlo, hay que sentirse a gusto haciéndolo, sin pensar en el dinero ni las ganancias a cambio.

Sin embargo, cuando vamos a un restaurante o a una cafetería, del sector estatal o por cuenta propia, muchas veces el servicio que recibimos no es el mejor, aun cuando debamos dejar medio salario en el establecimiento al que asistimos para merendar o almorzar y a pesar del lujo del lugar y hasta los uniformes del personal, no salimos para nada complacidos porque la cara del dependiente o de la mesera estaba agria, tal vez por los problemas y avatares del día a día, lo que lleva en muchas ocasiones a no responder a una pregunta o hacerlo de mala forma.

La política de atención al cliente ha existido siempre, lo que ocurre es que en nuestro país y por tanto en Cumanayagua, se les olvida que dé como usted sea capaz de tratar al consumidor que en muchas ocasiones tiembla para comprar lo que ofertan por los exorbitantes precios dependerá en gran medida su retorno, pues ya la competencia supera con creces los productos y servicios que existen en el mercado de consumo.

Y es que tristemente la gente confunde la calidad del servicio con el lujo de las mesas, de las paredes o del ambiente, pues ahora que emergen las iniciativas por cuenta propia en relación con los servicios e incluso en un lugar en el que la comida esté deliciosa podemos encontrarnos con un mal servicio, ya sea porque falta el conocimiento o las ganas para ofrecerlo.

Lo cierto es que hoy brindar un buen servicio en los centros estatales y los que pertenecen a los trabajadores por cuenta propia resulta de vital importancia ya que este es la cara del establecimiento, no hacemos nada con tener un lugar perfectamente decorado y acogedor si el cliente no se siente a gusto con la atención, hay que amar lo que se hace, sino mejor no ejercerlo, y aunque muchos afirman que el buen trato, la atención afable y las normas de cortesía son actitudes con las que se nace, debemos, si carecemos de ellas entender el trabajo que ejercemos y hacer de la estancia del cliente un momento grato y agradable, para que sin lugar a dudas el mismo regrese una vez más.

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