El euro cae hasta la paridad con el dólar por primera vez en dos décadas

El euro cayó este martes a su nivel más bajo desde 2002 y alcanzó paridad con el dólar, un movimiento que refleja un descenso del 15% de la divisa europea en el último año, mientras aumenta el temor de los mercados por una recesión económica en Europa en un escenario de alta inflación y creciente incertidumbre en torno al suministro de gas ruso.

Según analistas, la caída de la moneda europea implicará para la zona euro una mayor inflación, importaciones más costosas y una baja de atractividad.

Europa, señalan expertos y reportes de prensa, está siendo impactada por la guerra en Ucrania, los efectos de las sanciones a Rusia y los cortes de suministros de gas, por lo que la economía estadounidense aparece más robusta a los ojos de los inversores.

La primera consecuencia de esta paridad con el dólar es que “el costo de todas las transacciones en dólares aumentará en la zona euro”, explicó un especialista a Radio Francia Internacional, señalando que es el fenómeno llamado “inflación importada”, consistente en que, entre más se devalúa una moneda, mayores son los costos de las importaciones.

“Cada vez que el dólar sigue apreciándose, nos cuesta más en euros comprar un barril de petróleo. Ese es el gran problema que vemos ahora”, dijo a la BBC Juan Carlos Martínez, profesor de Economía de IE University.

Un euro débil ha contribuido a que los combustibles hayan superado máximos históricos, perforando el bolsillo de los consumidores.

La situación es inquietante para los países de la región, pues cerca del 50% de las importaciones de la zona euro están denominadas en dólares.

Desde el inicio del año, la factura del petróleo aumentó un 8% como consecuencia de la caída del euro. Otras materias primas han sido afectadas también y el gasto energético va a tener peso en el déficit comercial de los países europeos.

Además de las materias primas, muchísimos intercambios comerciales entre Europa y Asia se realizan en dólares. Es el caso de los componentes electrónicos. Aunque las grandes empresas en general están cubiertas contra estas variaciones cambiarias, las pequeñas están más expuestas.

Un sector que puede ganar con la paridad es el sector turístico, pues una tasa ventajosa tendrá como efecto un mayor estímulo del sector, en especial con la llegada de viajeros provenientes de Estados Unidos al Viejo Continente.

Pero “es una dificil ecuación para el Banco Central Europeo, que podría verse en dificultad si quiere terminar con su política monetaria expansiva subiendo las tasas de intereses”, dijo el analista a RFI.

La guerra en Ucrania y la dependencia energetica están afectando más a Europa que a Estados unidos “y el temor de una recesión impulsa a los inversores a refugiarse en valores como el dólar”, agregó.

Para los inversores, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. son más altos que los de la deuda de Europa, lo que hace que ellos prefieran el dólar antes que el euro.

Desde esa perspectiva el Banco Central Europeo está en una posición difícil, tratando de frenar la inflación y, al mismo tiempo, amortiguando una economía en desaceleración.

Con la inflación en la zona euro en su nivel más alto desde que comenzaron los registros (8.6%), la depreciación del euro aumenta el costo de la vida al encarecer las importaciones.

El 4 de enero 1999, la cotización inicial del euro fue de 1,1789 dólar por unidad europea. Y el 15 de julio 2002, la moneda única alcanza la paridad con el dólar, por primera vez desde febrero 2000. Durante la crisis financiera de 2008, el euro alcanzó 1.6 veces el valor del dólar.

La BBC recordó que “el euro era tan fuerte, que muchos europeos iban de vacaciones a Estados Unidos por los bajos precios en hoteles y comida, volviendo a casa con las maletas llenas de productos electrónicos y ropa”.

Sin embargo, ahora la situación es completamente distinta, con Europa sufriendo las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania (expandidas y magnificadas por las medidas económicas y financieras coercitivas contra Rusia) y la decisión del Banco Central Europeo de mantener las tasas de interés.

Existe inquietud frente a la posibilidad de que esta crisis cause una recesión de consecuencias insospechadas, una sombra que se intensificó el lunes ante la reducción del suministro de gas ruso y la preocupación de que la inflación siga aumentando.

El gigante energético ruso Gazprom inició 10 días de mantenimiento en su gasoducto Nord Stream 1, con Alemania y otros países europeos observando ansiosamente si el gas regresará después de esta operación.

“Hay mucho miedo sobre lo que pueda pasar en el plano energético con la guerra. Ya veremos si seguimos recibiendo gas de Rusia”, dijo a la BBC el profesor de Economía de IE University.

Inflación de EEUU sigue en ascenso y llega al mayor nivel desde 1981

La inflación en Estados Unidos prosigue su ascenso y en junio se situó en el 9.1%, una tasa no vista desde 1981 e impulsada, como viene siendo habitual en los últimos meses, por el encarecimiento de la energía y los alimentos.

En un mes, los precios de consumo subieron un 1.3%, según datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).

Cifras que confirman que los precios de consumo en Estados Unidos no muestran aún los efectos de la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal, que lleva desde marzo pasado subiendo los tipos y piensa seguir haciéndolo hasta contener la inflación.

La subida de los precios de la energía, mayormente de la gasolina, y de los alimentos, fue nuevamente lo que más influyó en la nueva escalada de la inflación en junio.

El encarecimiento de la energía fue del 7.5% en un mes y contribuyó a casi la mitad de la subida mensual. La gasolina subió un 11.2% en el último mes y la subida de los alimentos fue del 1%.

En los últimos 12 meses, los precios de la energía han subido un 41.6%, el encarecimiento más alto desde abril de 1980.

En cuanto a los alimentos, los precios han subido 10.4% en un año, la mayor alza desde febrero de 1981.

La Reserva Federal de EE.UU. ha subido los tipos de interés en sus últimas tres reuniones, y lo ha hecho además de forma progresiva (-0.25 puntos en marzo, 0.50 puntos en mayo y 0.75 en junio)

Según la Fed, su intención es aprobar una nueva subida tras su reunión de política monetaria de este mes, que se celebra los días 26 y 27.

La prioridad para la Reserva Federal es contener los precios. El ente ha señalado que continuará actuando para cumplir con ese objetivo, aunque su política monetaria restrictiva pueda traer consecuencias negativas sobre la evolución económica.

La elevada inflación y, sobre todo, la subida de los precios de la gasolina, es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía estadounidense y una de las razones de los bajos índices de popularidad del presidente Joe Biden.

El Fondo Monetario Internacional rebajó este martes de nuevo sus previsiones económicas para el país.

El FMI calcula que el PIB crecerá un 2.3% este año y un 1% el que viene, seis y siete décimas por debajo de las estimaciones que apuntó hace 15 días cuando la directora de la institución, Kristalina Georgieva.

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