El Nuevo Herald y la falsa vergüenza de la proliferación del fascismo en Florida

A solo unos días de que se celebrara la Cumbre United We Stand (Permanecemos Unidos) donde el presidente Biden se pronunciara en contra del supremacismo blanco que incita las ideas extremistas, racistas y la violencia, un editorial publicado en El Nuevo Herald da cuenta de cómo ha aumentado ese fenómeno fascista en el estado de la Florida.

Bajo el título «Es lamentable que Florida, hogar de muchos Proud Boys, sea un semillero de supremacía blanca», el editorial apunta que los extremistas que proliferan en el llamado estado del Sol: «Se manifiestan en el Capitolio. Enarbolan banderas nazis en los pasos elevados de las autopistas de la Florida. Han distribuido volantes antisemitas en Miami Beach, hogar de una gran población judía. Se han manifestado a las puertas de Disney World, un faro para las guerras culturales después de que la empresa se opusiera a una ley estatal de derechos de los padres que los críticos apodaron “No digas gay”.

Según el mismo texto: «Un nuevo reporte de la Anti-Defamation League (ADL) muestra que en la Florida se ha producido un aumento espectacular de incidentes antisemitas –un incremento del 50% en 2021 en comparación con el año anterior– y de los delitos de odio. A nivel nacional, los actos antisemitas también aumentaron, pero a un ritmo más lento, con un incremento del 34%. La organización también encontró que entre 2020 y 2022, hubo 400 casos de distribución de propaganda de supremacía blanca –el 95% de ellos antisemita– en el estado».

Pero el citado editorial de El Nuevo Herald, más que estar en sintonía con las críticas lanzadas por el presidente durante la Cumbre contra el Odio realizada el pasado jueves, lo que busca en realidad es darle un espaldarazo al grupo de poder de Florida muy relacionado con dichas tendencias fascistas.

«Muchos llegarán fácilmente a la conclusión de que estamos echando la culpa a Donald Trump y al gobernador Ron DeSantis, quienes se han centrado en los mismos temas elementales que también aglutinan a los extremistas, como la inmigración, el resentimiento racial (a través de discursos en código como la “teoría crítica de la raza”) y una agenda anti-LGBTQ. Pero ni Trump ni DeSantis inventaron el antisemitismo y la ideología extrema», afirma el texto.

Según el diario de la mafia anticubana de Miami, Trump y el gobernador de Santis están excluido de formar parte de dichos grupos porque ambos «han sido firmes partidarios de Israel. DeSantis firmó leyes que exigen que las escuelas certifiquen ante el estado que enseñan sobre el Holocausto y que protejan a los estudiantes del antisemitismo».

Y más adelante, en un intento por mostrar cierta objetividad, agrega: «No podemos ignorar que los republicanos tienen un problema de extremismo, y un problema aún mayor para repudiarlo dentro de sus filas. Según la ADL, la Florida tiene el mayor número de personas arrestadas en relación con los atentados del 6 de enero. Hubo un “aumento significativo de la retórica violenta en los espacios en línea de la derecha” tras el registro del FBI en la propiedad de Trump en Mar-a-Lago, según el informe».

A propósito de esto último el editorial pasa por alto un reciente reporte de la AP titulado «Trump adopta y amplifica la teoría de la conspiración QAnon» donde se afirma que el expresidente, que ha coqueteado con dicha teoría de la conspiración durante años, la ha adoptado abiertamente.

De acuerdo con AP Trump ha publicado recientemente decenas de mensajes relacionados con QAnon, en contraste con 2020, cuando se limitó a decir que, aunque no sabía mucho sobre QAnon, no podía refutar su teoría de la conspiración.

Cuando se le preguntó entonces sobre lo que pensaba acerca de las teorías de QAnon, que dicen que el expresidente está salvando al país de un culto satánico de traficantes sexuales de niños, Trump respondió que no sabía nada sobre QAnon, pero enseguida preguntó: “¿Se supone que eso es malo?”.

“Si yo puedo salvar al mundo de los problemas, estoy dispuesto a hacerlo”, agregó.

La pasada semana, utilizando su plataforma Truth Social, el expresidente republicano reenvió el mensaje de otra persona, en el que aparece una foto de sí mismo llevando una insignia de una Q superpuesta con la frase “The Storm is Coming” (“Se acerca la tormenta”).

En la fraseología de los seguidores de QAnon, la “tormenta” se refiere a la victoria final de Trump, cuando él supuestamente recuperará la Casa Blanca y sus oponentes serán llevados a juicio, y potencialmente ejecutados en vivo por televisión.

De acuerdo con Mia Bloom, profesora de la Universidad Estatal de Georgia, que ha estudiado QAnon, citada por la agencia, el expresidente pudiera estar tratando de reunir a sus partidarios más incondicionales en momentos en los que se intensifican las investigaciones sobre su conducta y mientras se topa con potenciales rivales dentro de su propio partido.

“Son personas que han elevado a Trump a un estatus de mesías y en este momento solamente él puede frenar esta conjura”, dijo Bloom a la AP el jueves. “Por eso es que se ven muchas imágenes (en los espacios de QAnon en internet) de Trump representado como Jesús”.

Según Janet McIntosh, una antropóloga en la Universidad Brandeis que también ha estudiado el lenguaje y los símbolos de QAnon, al usar el lenguaje de QAnon para hablar directamente a los partidarios del grupo, Trump les dice básicamente que tienen razón y que él comparte su misión secreta.

Para McIntosh eso además le permite a Trump respaldar sus creencias y su esperanza de un alzamiento violento sin decirlo llanamente y cita su mensaje reciente sobre “la tormenta” como un ejemplo especialmente aterrador.

Y no es para menos si como dice AP «el mismo fin de semana, un hombre en Pensilvania que había repetido contenido de QAnon en Facebook fue arrestado luego de que presuntamente irrumpió en un restaurante de la cadena Dairy Queen con una pistola, diciendo que iba a matar a todos los demócratas y regresar a Trump al poder».

La complicidad de exmandatario y algunos de sus partidarios con tales llamados al odio y a la violencia son innegables por lo que no nos extrañe que en próximas ediciones El Nuevo Herald publique otro editorial donde afirme que Trump, a pesar de manipular sus descabelladas teorías, no inventó a QAnon.

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