Mercado negro con ropa de ángeles

Cuando revise el plan de géneros periodísticos que debía hacer esta semana y visualice que debía comentar acerca de los precios, juro que duplique la dosis de Enalapril para poder dialogar de lo que sucede en el tan convulso y preocupante escenario que experimentamos los cubanos de a pie.

El tan llevado mercado de oferta y demanda o mejor la posibilidad de que hoy un producto este a un precio y en horas de la tarde como por arte y obra del ser humano haya aumentado de manera desmedida preocupa y como preocupa.

Yo recibo un buen salario y me las veo negra expresado en el argort popular, pero pienso en quienes reciben una pensión, ya sea por jubilación o por enfermedad que hacen, como acceden a ese mercado que más que negro y oculto está como pedro por su casa en las redes sociales al cual hasta un servidor debe concurrir , porque la necesidad me obliga.

MI medidor de los precios son los coches, en ese pequeño espacio me entero que el arroz está en cincuenta pesos, el aceite en 700 a veces en 650, los frijoles parecieran los mágicos del cuento que otrora leíamos o en la pantalla del televisor veíamos.

Que decir de la carne de cerdo, ni yo le puedo llegar, me asusta , me irrita tener que derogar todo un mes de trabajo por un pedacito con grasa, con hueso y hasta con la acotación cómprala hoy que mañana puede subir. Una señora que conozco expreso en uno de esos viajes en los necesarios coches y que para bien han mantenido el precio de cinco pesos, aunque a veces se alquilan por otro bien alto  -Se ha perdido la humanidad, nadie quiere a nadie, se ha perdido el respeto por el ser humano.

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