Cuba presenta Fundación Iris en COP27 como parte de lucha climática

Cuba presentó hoy en Sharm El Sheikh, Egipto, la Fundación Iris, la primera de su tipo en la isla caribeña, que forma parte de la arquitectura nacional para el enfrentamiento al cambio climático.

Así lo informó en su cuenta en Twitter la embajadora cubana en esta nación norafricana, Tania Aguiar, quien destacó que en la ceremonia participó la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, participante en la 27 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27).

El acrónimo Iris alude a las palabras Investigación, Resiliencia, Innovación y Sostenibilidad.

El proyecto fue presentado de forma oficial en La Habana en abril de este año como parte de la estrategia para combatir el flagelo.

La Fundación Iris, Unidos por el Cambio tiene entre sus objetivos captar y canalizar recursos financieros para apoyar los esfuerzos nacionales en el enfrentamiento a esa problemática.

También promueve el desarrollo resiliente y bajo en emisiones de gases contaminantes, al tiempo que funciona como espacio de concertación y agente dinamizador de acciones.

Al intervenir ayer en la COP27, Pérez Montoya advirtió que se acaba el tiempo para adoptar decisiones con respecto al cambio climático al tiempo que reclamó justicia y solidaridad hacia los países con menos recursos de cara a enfrentar el flagelo.

La solidaridad climática es dejar de actuar por intereses económicos individuales, es pensar en los que pierden condiciones de vida, es cambiar patrones insostenibles de consumo, es ayudar a los más vulnerables, afirmó la titular.

“Justicia financiera es disponer de nuevos y adicionales fondos para resarcir las pérdidas y daños”, subrayó.

También abogó por implementar medidas de adaptación, simplificar procedimientos y acordar una nueva meta financiera.

Pérez Montoya aseguró que las raíces del problema están en el sistema capitalista, al que consideró responsable de un modelo de desarrollo depredador y consumista.

Lo que está en juego es el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y la subsistencia del hombre, por tanto, le debemos a las futuras generaciones el compromiso de actuar para lograr una gobernanza y ética climática abierta, basada en la solidaridad y justicia financiera, concluyó.

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