Una vacuna contra el dengue en Cienfuegos: percepción de severidad

El Dr. Moisés Santos Peña, especialista con amplia experiencia en la atención del dengue y sus complicaciones, comparte con los lectores sobre la enfermedad y la coloca en el contexto actual de la asistencia médica a adultos, con recomendaciones epidemiológicas

Varios cuadros virales circulantes se presentan en la actualidad: neumonías, y faringitis, diarreicos —muy parecidos al conocido popularmente como «el bobo de mayo»—, y uno muy semejante al dengue, que se atiende como sospecha de la enfermedad hasta tanto se obtenga la confirmación, porque los exámenes de laboratorio para reafirmarlo demoran.
Ante esta situación epidemiológica adversa, 5 de Septiembre dialoga con el Dr. Moisés Santos Peña, Profesor Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, y asesor, de la Organización Panamericana de la Salud y de la Dirección del Hospital Provincial Universitario Gustavo Aldereguía Lima (HGAL), quien esclarece el tema para nuestros lectores y la población adulta en general:

«Al abordar la situación que se presenta con los síndromes febriles agudos en la provincia, y que está muy relacionado con la sospecha de arbovirosis, es específico de dengue, la más frecuente y común en el mundo, en particular en Cuba, y en Cienfuegos, debemos tener en cuenta varios aspectos:

«El cambio climático ha hecho daño al ecosistema, en el que los virus forman parte de esos microrganismos, al igual que bacterias y otros; se ha demostrado que con el polvo del Sahara, además de ácaros, pueden venir tramposones, que son elementos del ADN de bacterias y virus, que provocan daños añadidos en la región tropical. No podemos olvidar que transcurrieron dos años de epidemia de covid-19, con una respuesta inmunológica exagerada en los pacientes, tormentas de citoquinas, de inmunoglobulinas y de anticuerpos; por fortuna, cuenta en positivo que hemos recibido inmunización por vacunas, pero al parecer, la expresión clínica en la gente, muestra que podemos padecer de manera frecuente varias virosis, con manifestaciones respiratorias, digestivas, o la sospecha de dengue. De tal modo, estamos asistiendo a los adultos, con cuatro cuadros clínicos similares, todos virales.
«Algunos comienzan con manifestaciones respiratorias altas: dolor de garganta (sin placas), laringe enrojecida, fiebre, trastornos en la voz, malestar, todos referidos al padecer algunos de los virus circulantes. Otros, que se mantienen desde que apareció la covid, resultan las respiraciones bajas: neumonías o bronconeumonías y hasta influenza, con igual cuadro. «Un tercer padecimiento se relaciona con dolor abdominal, diarreas líquidas abundantes, fiebre y malestar general; y por último, uno que nos recuerda al dengue: cefalea intensa, dolor retroocular, decaimiento, imposibilidad para caminar, dolores articulares intensos, casi postración, que se acompañan de manifestaciones digestivas, y tienen su explicación patológica».

En HGAL, atención a pacientes sospechosos, Ezequiel Gálvez González, 51 años, trabajador agrícola del poblado de Potrerillo, permanece ingresado y refiere recibir buena asistencia en la institución./Foto: Juan Carlos Dorado

Tras la explicación profesional y necesaria, ponemos en contexto el dengue, que es un virus, al decir de este médico asistencial-científico, y recordamos que la semántica de arbovirosis viene de virus transmitidos por artrópodos, en este caso mosquitos, la hembra, que tiene determinados horarios del día en los que ella necesita adquirir sangre humana para su reproducción.

«El pasado año se reportaron en el mundo 20 mil muertes por esta causa y más de 200 mil infestados. Tiene cuatro serotipos, descritos del uno al cuatro. La epidemia de 1981 en Cuba fue del dos, con manifestaciones hemorrágicas, y después hemos tenido el uno y el cuatro, pero se ha aislado en la provincia, nuevamente, el dos, que cuenta entre los más virulentos y con cuadros más graves. Aquel que lo padece una vez, tiene respuesta inmunológica de por vida, pero puede contagiarse con otro serotipo.

«Afecta más a mujeres que a hombres, la raza blanca es más propensa, los niños, las embarazadas _una de cada cinco casos_, se contagian los inmunocompetentes, y no resulta frecuete se enfermen los inmunodeprimidos, un deambulante… por lo que debemos, TODOS, estar cuidados y protegidos. Con estas características, a pesar de que poseemos anticuerpos elevados, somos propensos y suceptibles de padecerlo».

Profesor, sobre la percepción de riesgo, algún comentario:

«Tenemos percepción de riesgo o deberíamos, pero precisamos de percepción de severidad, el dengue produce cuadros severos, desagradables, complicados y hasta la muerte. El dengue mata. Cuando hay fiebre, aparece la viremia, y es cuando usted es capaz de transmitir la enfermedad, a partir de las 48 horas de la picada del mosquito, de ahí la importancia del aislamiento; entre el tercero y el quinto día son los más peligrosos, extravasación de líquido del torrente sanguíneo hasta la cavidad abdominal (por ello se indica el ultrasonido), hacia los pulmones, cuadros de sangramiento, shock, disfunciones cerebrales, encefalitis, pancreatitis, hepatitis, miocarditis, y hasta arritmias», abuda en la sintomatología Santos Peña.

¿Doctor, qué recomienda a los pacientes en los primeros cinco días de asistencia por sospecha, cuando aún no se confirma el dengue?

«Tomar mucho líquido, con exageración, si tiene sales de rehidratación, se preparan en casa para ingerir y resultan la mejor opción, es una fase en la que las personas están mal, soñolientas, decaídas, y el líquido no está en el torrente sanguíneo y debemos adquirirlo. En caso de agravamiento, acudir a las instituciones de salud para ser hidratado; al sexto día ocurre al revés, ya no resulta necesario tanto líquido, lo normal.

«Nuestro sistema de Salud ha tenido experiencias previas en la atención de la enfermedad, todas las áreas de la Atención Primaria están cubiertas con médico de la familia, contamos con 20 policlínicos, acuda a ellas, allí le pueden indicar si tiene alguna complicación o signo de alarma, y que acuda al Hospital el que lo necesite. La patología se divide en dos para ser tratada: sospecha con o sin síntomas de alarma, y dengue grave.

«Alarma: dolor abdominal intenso y sostenido, vómitos importantes y diarreas con desidratación y con hipotensión, sangrado por encías, en la orina; soñololencia y letargia que produce encefalitis, caída del número de plaquetas, aumento de hematocrito o hemoglogina, ante estos, acudir de inmediato al médico».

«Tenemos una vacuna: HACER EL AUTOFOCAL, destruir los depósitos innecesarios de agua, los posibles criaderos y fuentes, ya en el mundo se eliminó el concepto de erradicar el vector, eso es IMPOSIBLE, se habla de CONTROL, y lo podemos hacer en nuestro medio y ambiente, evitar trasladarlo, en ómnibus, autos, trenes…

«Importante resulta el AISLAMIENTO, si en casa tenemos a alguien que se siente mal, ponerle un mosquitero, que permanezca en un cuarto independiente o en el Hospital; HIDRATARSE es primordial porque previene las complicaciones. Cuba tiene experiencia en combatir epidemias, de ayudar a muchos países y eso ayuda. Estas son algunas recomendaciones, ante la duda, acuda al médico de la familia, al policlínico o al Hospital, contamos con lo necesario para la asistencia, esta enfermedad no lleva antibióticos ni antivirales.

«Somos el país que más se ha acercado a una vacuna contra el dengue, en el IPK se investiga, con una disección completa del virus, pero son cuatro serotipos, con variantes genéticas, y una vacuna tetravalente ha resultado imposible, pero contamos con la educación en salud, los medios de comunicación, las redes sociales, para divulgar y tener la percepción de severidad».
El internista recomienda ante sangramientos digestivos, diluir una cucharada colma de maicena en medio vaso de agua fría, un protector natural que tenemos a mano, para evitar complicaciones. La situación resulta compleja, se antepone la responsabilidad personal, al terminar de leer este trabajo, por favor, revise los depósitos de agua, tape de manera hermética los tanques y haga el autofocal, que la cultura adquirida nos permita tener esa percepción de severidad que cura y previene.

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